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Vegetarianismo, ¿buen menú para los niños?

Vegetarianismo, ¿buen menú para los niños?

Pesaba solo 4 kilos y 400 gramos, pero ya tenía nueve meses de vida. Pálida, sin fuerzas y anémica, hace dos meses una niña italiana murió de desnutrición: solo era alimentada con la leche de su madre, vegetariana estricta.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
09 de abril 2006 , 12:00 a. m.

Su caso es extremo, pero no tan raro. Cada vez hay más adeptos al vegetarianismo extremo, donde la dieta no incluye ni carne ni leche ni huevos. Son adultos que, además, han decidido criar a sus hijos bajo esta filosofía.

La pediatra nutricionista Sylvia Guardia admite que ha recibido a un par de niños alimentados de esta forma. Los problemas, reconoce, son notorios: anemia aguda producida por la falta de vitamina B12 –que está sobre todo en los productos de origen animal–, lo que trae problemas neurológicos en los niños.

- Saber compensar.

“La falta de proteína también puede alterar su crecimiento. Los niños tienen altos requerimientos de calcio, por lo que pueden tener problemas en el desarrollo de sus huesos. Además, tendrán falta de zinc y vitamina A”, añade Cuevas.

Aunque los adultos que no consumen carnes rojas tienden a tener la presión arterial y el colesterol más bajos, son menos obesos, tienen menos riesgos de ser diabéticos, sufrir infartos o de desarrollar algunos tipos de cáncer, debido a la alta cantidad de fibra, antioxidantes, vitaminas C y E, magnesio y ácido fólico que consumen, Guardia asegura que eliminar todo producto animal trae malas consecuencias, sobre todo en menores de 4 años y en adolescentes, ya que su cuerpo está en una etapa acelerada de crecimiento.

Por eso hay que saber complementarlos con otros alimentos, aunque, advierten los especialistas, es probable que estos refuerzos no sean suficientes y que de continuar con esta dieta, haya que suministrar por largo tiempo vitamina B12.

Otro hecho a tener en cuenta es que los problemas de los pequeños pueden venir desde la gestación si la madre es vegetariana estricta. Por eso desde el nacimiento y hasta los 6 meses, aunque lo ideal es alimentarlos con la leche materna, si la madre es vegetariana habrá que fortificarla con calcio, hierro, zinc y vitaminas del complejo B, porque su leche ya presentará carencias.

En el destete, el lactante deberá sumar a su dieta ‘leche’ a base de soya suplementada. Sin embargo, habrá que ser más cuidadoso, porque aunque la cantidad de calcio en la leche de soya es alto, no se absorbe tan bien como cuando es de origen animal, por lo que también habrá que darle al niño suplementos de calcio.

Cuando ya son más grandes, no hay que olvidar la carne de soya, el tofu y las semillas de linaza, estas últimas para disminuir la deficiencia de Omega 3, es importante para el desarrollo de la visión.

Para aprender a adaptar correctamente la dieta vegetariana a las necesidades del menor, los especialistas recomiendan visitar a un nutricionista. Ahí se les puede enseñar a los padres a cocinar los alimentos sin que pierdan sus propiedades y las porciones que necesita el niño para crecer sin problemas.

La nutricionista Cuevas admite que los padres que solo eliminan las carnes (rojas y blancas) de las dietas de sus pequeños también deben preocuparse de que no les falten nutrientes ni vitaminas esenciales para su desarrollo.

“Hay que darles legumbres, al menos tres veces por semana y frutas. Además tienen que comer queso y tomar diariamente leche para solucionar los problemas de calcio y de vitamina D”, explica.

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* ‘SOY MÁS GRANDE Y FUERTE QUE MIS COMPAÑEROS’.

Jessenia y Cristian Lozano, de 14 y 13 años, nunca han probado una hamburguesa o un perro caliente; menos han desayunado un huevo en su vida.

La razón, son lactovegetarianos desde que nacieron, es decir que además de los vegetales, consumen productos lácteos.

Nunca se han sentido obligados a ser vegetarianos, aunque al principio sí se sintieron confundidos. “Cuando teníamos 3 años mi mamá, que no es vegetariana, nos decía que comiéramos de todo, mientras que mi papá que sí lo es nos decía que no –recuerda Jessenia–. La familia de mi mamá decía que nos íbamos a quedar pequeños, que nos faltaban proteínas y que estábamos delgados. Pero eso es ignorancia, porque las frutas y las verduras tienen proteínas y vitaminas”, asegura. A Jessenia su dieta no la complica cuando la invitan a paseos, reuniones o salidas: “Aclaro que soy vegetariana y me las ingenio, llevo maní y agua, y eso me tiene en pie una tarde". A Cristian muchos le dicen que es un desnutrido cuando saben que es vegetariano. Sin embargo, es el primero de su clase, al igual que su hermana. “Soy más grande y fuerte que mis compañeros. Esto no es cuestión de nutrición, sino de conciencia y cultura”, destaca. Nunca se han sentido mal ni han padecido enfermedades de consideración

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