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Pamplona empezó a hablar en chino

Pamplona empezó a hablar en chino

(EDICIÓN NACIONAL - PÁGINA 10) Cindy Lizeth Niño ya sabe decir hola, cómo estás y buenos días. También escribe su nombre con los caracteres chinos y pronuncia las complicadas vocales del mandarín, el idioma principal en China y el más hablado del mundo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de abril 2006 , 12:00 a. m.

Este es apenas uno de los primeros avances de esta alumna de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Pamplona, que desde hace un mes estudia el enigmático idioma.

Ella es una de las 600 personas que toman clases en Pamplona, Cúcuta y Villa del Rosario. Los maestros son cinco jóvenes chinos que llegaron por un convenio binacional.

Con un poco de esfuerzo, Cindy repite las sílabas, sin dejar de mirar cómo la maestra mueve los labios y la lengua.

“Hay sonidos vocálicos que no existen en el español y debemos aprender a sacarlos”, dice Cindy. Junto a ella, Lady Yesenia Suárez, microbióloga, intenta emitir un sonido parecido al zumbido de una abeja, que repasa una y otra vez. Ella dice que se siente en el kinder.

El ambiente risueño en el que se desarrollan las clases se debe a que los profesores son tan jóvenes como sus alumnos.

Xu Yan, que decidió llamarse Sandra para evitar tener que explicar cómo se pronuncia su nombre a los que no son sus alumnos, enseña su idioma con tanta soltura que parece tener mucha experiencia. Sin embargo, es la primera vez que está al frente de un grupo de estudiantes y dice que se siente nerviosa.

De lunes a jueves, Sandra está con sus compañeros en Pamplona. Los fines de semana se trasladan a Cúcuta, donde la ‘chinomanía’, como le llaman algunos, también tiene cabida.

Es tal el furor por ese país, que ya se está preparando la Semana Cultural de China, que será la última de abril en Cúcuta y Pamplona. Incluso el gobernador, Miguel Morelli, y la Universidad de Pamplona lideran una propuesta para crear un Parque Científico Tecnológico Binacional.

El ritmo de las clases se reducirá en agosto, pues por esa época terminará la estadía de las tres mujeres del grupo. Los dos jóvenes que quedan se irán en diciembre.

Uno de ellos es Ding Dawei, que se cambió el nombre a Diego. Para él, lo más difícil ha sido entender las costumbres de los jóvenes colombianos. “En la primera clase le regalé a una alumna unos palillos para comer. Pero ella se recogió el pelo y se los puso en la cabeza”, recuerda.

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