SUESCA EN LA CUERDA

SUESCA EN LA CUERDA

Puño a puño, con el arnés a la cintura, los pies de gato o botas, la cuerda, los mosquetones y los seguros, avanzan por las Rocas de Suesca decenas de escaladores. Su meta: alcanzar la cúspide de estos farallones. No en vano los chibchas, sus antiguos habitantes, llamaron el lugar Suesca o Suejica, que quiere decir piedra o roca de las aves . Hoy es el escenario más apetecido de los intrépidos trepadores que buscan, entre estos monolitos, ascender, encontrar una aventura y conquistar las cumbres.

10 de septiembre 1992 , 12:00 a.m.

A un lado del río Bogotá y a corta distancia de la población de Suesca, se encuentra este majestuoso conjunto de piedras de tres kilómetros de largo por cuyo costado pasa la línea del ferrocarril del nordeste. Desde el cerro Foquelaque se elevan estas formaciones naturales, en cuyos[qm]rostros los indígenas dejaron inscripciones petroglíficas y recuerdos de sus adoratorios.

Para subir por estas piedras no es necesario contar con una gran experiencia en la montaña, pero, eso sí, es importante tener una muy buena condición física y, sobre todo, un espíritu de retos y superación personal que motive al logro de ese desafío.

Problemitas es el comienzo. Una modalidad para los principiantes, muy cerca del suelo, pero que representa grandes dificultades, exige fuerza y agarre y, en ocasiones, es frustrante. De ahí en adelante los escaladores han establecido grados de dificultad que van de 5 hasta 12 y que se constituyen en el desafío de los trepadores de Suesca.

Actualmente, este escenario cuenta con 300 rutas para escalar, las cuales tienen diferentes grados de dificultad y tiempos determinados. Allí, dos academias de escalada se encargan de asesorar e instruir a los interesados.

La rareza monumental y los misterios de estas rocas están plasmados líricamente en el famoso poema de lengua castellana Las rocas de Suesca, del poeta Diego Fallon, a quien alguna vez estas moles le respondieron: Aguardamos el fin del universo . Más allá de las rocas Suesca era el asilo de los chibchas y, según la historia, la ciudad fue fundada por aborígenes de pésimos antecedentes, perseguidos por atroces crímenes.

A tan solo 74 kilómetros de la capital, ubicada a orillas del río Bogotá, esconde entre sus cuevas y subterráneos leyendas de grandes tesoros que escondieron los indígenas cuando llegaron los conquistadores. Al parecer, algunos de estos últimos penetraron en la más profunda caverna en búsqueda de El Dorado y, estando en ella, el dios Sue se les apareció e hizo desatar una tempestad que inundó el recinto y perecieron todos ahogados.

Jiménez de Quesada llegó a Suesca en 1537 y fue allí en donde demostró que los blancos también eran mortales al ejecutar a un soldado español que había robado dos mantas a un indígena.

Hoy Suesca se enorgullece de su iglesia que, construida por los hermanos dominicos a comienzos del siglo XVII, ha sido respetada en su antigedad y estilo en las diferentes reconstrucciones y mejoras que se le han practicado. Se conserva su enchape de piedra, con el altar en madera grabada y dorada al fuego con filigrana de oro, y los nichos con lienzos de pintores coloniales e imágenes quiteñas de la misma época.

La plaza del parque, que conserva una vieja pileta, es el punto de partida a las Rocas de Suesca y a la mítica laguna, otrora adoratorio de los chibchas. Este espejo de agua se halla cerca del sitio conocido como El Crucero, a escasos dos kilómetros de las Rocas, y con una altura de 2.850 metros sobre el nivel del mar y una superficie de cinco kilómetros cuadrados. Allí anidan patos silvestres y hacen su parada obligatoria las aves migratorias de Suramérica y Norteamérica. Los nativos adoraban en esta laguna a la diosa Sía, a la cual ofrecían riquezas que lanzaban a las profundas aguas.

Por esta misma región también se encuentra Agua Clara, zona de fuentes termales, y el Puente del Cacicazgo, sobre el río Bogotá, en la carretera de entrada al poblado, en cuyos alrededores se situaban las viviendas indígenas. Datos vitales COMO Y CON QUIEN: Escalar en Suesca es sencillo, gracias a las dos escuelas que prestan asesoría e información: Ascensos (Tel.: 2715804, Fernando González, y 6108703, Roberto Ariano) y Rocas (Tel.: 2581576, Juan Carlos González). Curso básico: $60.000, incluye 4 charlas y 4 días de práctica, de 10 a.m. a 5 p.m. Sábados y domingos. Curso avanzado: desde $100.000, dependiendo del equipo con que se cuente. Los escaladores de estas academias son los que han abierto las rutas (300) de escalada y trabajan por la protección y recuperación de las rocas. EQUIPO PARA ESCALAR: Depende de la ruta elegida. Básico: arnés de cintura, botas o pies de gato, descendedor con mosquetones de seguridad, seguros, cintas de seguridad, mosquetones, cuerda de 50 metros y 11 milímetros de diámetro y bolsa con carbonato de magnesio. DONDE DORMIR: Cabañas La Esperanza, zona de campamento sin servicios.

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