R E S E Ñ A M U S I C A L CUATRO CUARTETOS

R E S E Ñ A M U S I C A L CUATRO CUARTETOS

De los seis cuartetos programados por María Estella Fernández en la Sala Arango para un ciclo excelente, faltaron dos a la cita, el del Colón de Buenos Aires y el Schubert de Viena. Los cuatro finalistas nos dieron de veras veladas semanales que es preciso registrar. El más novicio de los aficionados sabe que el cuarteto es prueba máxima del compositor y que las cuatro cuerdas tocan siempre música entre la mejor escrita. Aun lo visual es en el cuarteto plástico, la amable tarea de tocar en equipo. Cada concierto tuvo lugar en los clásicos miércoles de la Arango. Se abrió hace un mes con el Montclaire, integrado por damas de los EE.UU. Tocaron a Haydn y nos revelaron el juvenil op. 13 de Mendelssohn, que de repente ha vuelto con su frescura y factura a los conciertos vivos. Lo memorable de esta tarde fue el Cuarto de Bartok, cuya rica polifonía y trabados ritmos trabajaron con pericia y convicción.

02 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

El Penderecki de Polonia trajo las Disonancias de Mozart y tres novedades: el octavo cuarteto de Shostakovich, el op. 44, de nuevo Mendelssohn, tocado como de un solo trazo, sin fisura y con impulso romántico incontenible. La gema de la tarde fue el breve segundo cuarteto de Penderecki, experto en la más extremada y dramática escritura de las cuerdas. Una laguna, sinembargo, el que este grupo no hubiera regalado alguno de los dos hermosos cuartetos de su compatriota Szymanowsky.

El Endellion es un conjunto británico activo desde 1977 y vino gracias al Consejo Británico. Nos dio una versión autorizada del estupendo primer cuarteto de Britten, y otra no muy memorable del 12 de Beethoven, obra maestra del género y de toda la música. La revelación de este ciclo fue el Bessler-Reis del Brasil, sin duda uno de los grandes cuartetos iberoamericanos.

Toca con inspiración y hermoso sonido. Su programa fue original, con La Oración del Torero , tan breve como hermosa, de Turina, el primer cuarteto de Villa-Lobos (el conjunto prepara la grabación completa de los 17 del más grande compositorlLatinoamericano) y la cúspide de todo el ciclo, el solitario y maravilloso cuarteto de Franck, cuya densa y majestuosa polifonía estuvo aliada a una sonoridad velada y nostálgica.

Una nota breve para nuestro Alcalde, tan amigo de estas cosas. Por qué no revivir el viejo Cuarteto Bogotá ? Hay músicos muy buenos con quienes hacerlo. Cuesta algún dinero y voluntad, pero con lo bien que va su Filarmónica, sería algo merecido por la ciudad.

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