HAITÍ: MUCHAS COSAS EN JUEGO

HAITÍ: MUCHAS COSAS EN JUEGO

La última ronda de conversaciones en Cartagena entre parlamentarios haitianos y la delegación del depuesto presidente Jean-Bertrand Aristide, que iba a comenzar ayer alrededor de las 9 de la mañana, fue pospuesta por varias horas, y al cierre de esta edición no se conocía aún si continuaba hoy. La demora reflejaba lo mucho que está en juego en Haití: la crisis política, el embargo económico, la función de la OEA y la falta de precedentes dentro de la historia de Haití para utilizar como referencia en estas negociaciones.

25 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

El regreso de Aristide a Haití es quizás el tema más complejo de todos. Haití no tiene precedentes democráticos y la toma del poder por parte de los militares, en cambio, no es algo novedoso. El general Raúl Cedras y sus colegas son los verdaderos herederos del duvalierismo , dijo Franz Voltaire, profesor de ciencia política de la Universidad de Quebec y experto en asuntos haitianos.

El golpe contra Aristide fue una reacción de parte de militares cuyos antiguos priviligios estaban en juego. Este país, que se ha visto encerrado en sí, se plantea el problema del paso a la modernidad , agregó.

Para el senador Thomas Eddy-Dupiton, en cambio, los militares han dicho que ellos actuaron para prevenir una guerra civil que ya se estaba gestando bajo Aristide.

Dupiton dijo que la posición de los parlamentarios ha estado desde el principio en línea con la Constitución, aunque niega que los parlamentarios hayan sido presionados por los militares. Nosotros, los parlamentarios, deseamos encontrar una forma de poner al Ejército en una posición en que acepten la ley y la necesidad de someterse al poder Ejecutivo, agregó.

Asimismo, Dupiton insiste en que la democracia no puede funcionar bajo Aristide.

De otro lado, Voltaire sostiene que la razón por la que muchos parlamentarios apoyaron el gobierno militar consiste en que se sintieron comprometidos, por haber estado involucrados en un escándalo de fondos.

El senador Emanuel Wesener, que denunció autopréstamos en el parlamento, también denunció el golpe de Estado y, 25 días después que Aristide fuera depuesto, salió del país. Actualmente forma parte de la delegación de Aristide. Según Wesener, los parlamentarios en el bando opuesto se encuentran bajo fuerte presión militar.

Voltaire se mostró escéptico acerca de la viabilidad de las negociaciones. Los militares son como Saddam Hussein , dijo, porque no creyeron en las advertencias de la comunidad internacional y el embargo los cogió casi por sorpresa.

El académico, que llegó ayer con la esperanza de ser admitido en la sala de reuniones como observador, piensa que los militares esperan llegar a un compromiso para que cese el embargo y que luego aguardarán un tiempo antes de volver a asumir las riendas del poder.

Un observador piensa que el regreso de Aristide es inevitable, aun cuando no sea inmediatamente. Nadie está diciendo que Aristide tiene que regresar mañana, pero no creo que nadie está diciendo que nunca debe volver. Porque entre hoy y la eternidad hay un inmenso trecho .

La fuente añadió que Aristide tenía que darse cuenta de que debía aceptar un compromiso sobre la cuestión de un primer ministro. No hay solución sin el regreso de Aristide, pero se debe buscar un compromiso, reiteró Voltaire.

Cuando Aristide fue depuesto, el Primer Ministro fue apartado de su cargo y el parlamento eligió al magistrado Jean-Jacques Honorat en su lugar.

La cuestión del embargo, que ya ha originado la pérdida de 65.000 empleos en Haití, ha sido uno de los principales temas en las negociaciones a puerta cerrada, según el estadounidense Lawrence Harrison, quien participa en las conversaciones como observador.

Está claro que el país se está paralizando a causa del embargo, dijo. Los participantes tienen previsto discutir sobre un programa de desarrollo económico para Haití, y ya hay comprometidos 500 millones de dólares en ayuda. El dinero proviene de varios gobiernos e instituciones privadas.

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