'Mi lucha', según Ollanta Humala

'Mi lucha', según Ollanta Humala

No le ha quedado fácil a Ollanta Humala desvincularse de las ideas de su padre –la raza cobriza peruana es superior–, pues él mismo se ha encargado de actualizarlas.

26 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Lo primero que ha hecho es ofrecer una prueba de que la democracia no funciona. Para lo cual refrita una frase de Alfonsín, quien en su momento intentó explicar su propio fracaso en la restitución de la democracia argentina: con la democracia ni se come, ni se educa, ni se cura. Frase huera, que nunca le perdonaron sus electores defraudados con la ley de perdón y olvido.

Humala la repite, para que no olvidemos que él mismo fue golpista. Pero la adorna de una cosa que llama etnocacerismo, engendro entre nacionalismo y militarismo (Cáceres lo fue). Y es más etno que cacerismo, pues esto último parece ocultar el tufillo de lo primero. Que es donde está el veneno.

El nacionalismo de Humala se compone de antisistema, antiburguesía y anticapitalismo. Receta conocida que no por ello deja de pescar incautos.

Pero no es todo: métale a lo anterior esta perla: los cholos y los indios, es decir los peruanos cobrizos, son superiores a los blancos porque constituyen la raza pura. La cultura blanca, según el evangelio de Ollanta, su hermano y su padre, no sirve, pues ha fracasado desde la conquista y es perversa y opresiva.

El racismo es deplorable; el rescate de lo étnico no tiene por qué serlo.

Pero Humala revuelve los conceptos y sube en las encuestas.

El escritor Tomás Eloy Martínez recuerda que fue primero Mussolini y luego Hitler quienes convirtieron el racismo en política de Estado. “Con frecuencia –sostiene–, la obsesión por la supremacía racial se denomina también protección nacional o defensa del ser nacional, y los partidos que llevan adelante esos prejuicios, como en la Alemania de 1933 o en la Suráfrica de 1948, se llaman, de alguna manera, nacionales”.

Tan perverso puede ser el racismo de los opresores como el de los oprimidos, pues ambos reivindican una lucha que ha demostrado ser nefasta. Y la de Humala se parece a la ‘teoría de la melanina’, de Wade Nobles, que sostiene que solo la raza negra es completamente humana y que la piel blanca es un desvío de la naturaleza.

Discrepo de quienes insisten en incluir a Ollanta en la tendencia progresista de Latinoamérica. Lourdes Flores representa a la derecha, está claro, pero eso no significa que Humala esté a su izquierda. Puede ser algo peor.

* Director del Centro de Aplicaciones de la Teoría del Caos.

guzmanhennessey@yahoo.com.ar

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