Vivienda usada mueve ventas de nuevas construcciones

Vivienda usada mueve ventas de nuevas construcciones

Tres de cada diez ventas se hacen para comprar un bien nuevo; además, de los 17,5 billones de pesos transados en el 2005, 80 por ciento son lotes e inmuebles usados.

25 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Estos datos de Fedelonjas y de las oficinas de Registro evidencian la dinámica del sector. De hecho, hoy muchos prefieren estrenar vivienda y el momento está dado con las facilidades de financiación, la baja en las tasas de interés y un momento de estabilización para la economía que, sin duda, han impulsado la compra de finca raíz nueva.

Esto, de paso, ha incentivado las transacciones de la usada, pues un alto porcentaje de inversionistas deben negociar su antigua vivienda para sumar recursos y adquirir la nueva.

Entonces surge otro grupo de compradores que quieren más espacio y tienen –o prefieren– acceder a bienes de segunda, a un precio acorde con el presupuesto que le facilita, en la mayoría de los casos, destinar ahorros para las remodelaciones o adecuaciones que casi siempre requieren los inmuebles.

Estos fenómenos del mercado han empezado a sumar en una cadena que dinamiza la economía, gracias al uso de los servicios que ofrecen subsectores como los insumos, la remodelación y el diseño, entre otros. De paso, esta tendencia se consolida con la recuperación de los precios que jalonan las ventas de los bienes.

“Durante tres años no hubo precios de referencia –porque no había proyectos nuevos–. La valorización del usado es un fenómeno elemental, si antes pensaba en vender a 1,5 millones y veo que el constructor está vendiendo algo más pequeño en 2,8 millones, el precio tiende a subir por efecto de la demanda”, explica Sergio Mutis, de Fedelonjas.

En el 2005 la valorización promedio fue del 7 por ciento, además de la inflación, mientras en los dos años anteriores fue de 9 puntos. Por esto, precisamente, la finca raíz volvió a ser garantía para la banca hipotecaria y una inversión que consolida su rumbo para beneficio de los usuarios.

*** TAMBIÉN CAMBIO LA FORMA DE CONSTRUIR Basta citar el caso de Bogotá para entender como otros factores han influido en la forma de construir, entre ellos –incluso– la nueva concepción del espacio público”, asegura el Presidente de Fedelonjas.

“Por ejemplo, el hecho de que ya no se permita estacionar sobre los andenes obligó a revaluar el estilo de construcciones, muestra de ello es que los bienes con más de cinco años son muy diferentes a los actuales”, agrega el dirigente gremial, quien identifica variantes en el diseño arquitectónico con grandes recepciones, mayores alturas (entre 2,7 y 3,3 metros), ‘club house’ y espacios público y comunal generosos.

“Hoy somos constructores de ciudad y eso conlleva entregar valores agregados, ya que para el inversionista el entorno y la ubicación son grandes ganchos y para ello se requiere desarrollar grandes globos de terreno”, asegura Mutis. Esta teoría se refuerza con dos ejemplos de diferentes estratos en Bogotá: las ciudadelas de Metrovivienda y Ciudad Salitre donde el entorno y los servicios comunales marcan la tendencia y, así, el área privada deja de ser el objetivo primordial.

E sto ha motivado reacciones del mercado: el valor del metro cuadrado va en aumento –en el estrato alto puede superar los 4 millones–, a lo que se les suman el incremento del costo de los materiales, la mano de obra y, ahora, la falta de tierra.

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