En defensa de Transcaribe

En defensa de Transcaribe

El Sistema Integrado de Transporte Masivo de Cartagena (Transcaribe), como su nombre lo indica, es una solución al problema de transporte colectivo de la ciudad,que además puede ayudar a resolver otros problemas, como la movilidad peatonal y la economía informal.

25 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Pretender definir su diseño conceptual a través de círculos segmentados de opinión no sólo desvirtúa su esencia y echa por tierra tratados técnicos en la materia, sino que es lo más parecido a la antiparticipación ciudadana. La idea de planeación participativa de la Constitución del 91 supone la interlocución entre actores, pero siempre teniendo en cuenta las dinámicas sociales y políticas. La participación no implica que una, dos o tres personas, por muy respetables que sean, impongan criterios técnicos o de ciudad.

La gente de Cartagena quiere y necesita ir de la periferia al centro de la ciudad y viceversa, no a Chambacú; los estudios de la Universidad Nacional que sirvieron para definir el corredor troncalizado así lo dicen: 14 mil personas requieren recorrer en la hora pico el tramo desde la India Catalina hasta la rotonda de la entrada a Bocagrande; 7 mil que se quedan en los alrededores de La Matuna y 7 mil que siguen hasta el parque La Marina.

Supongamos que el corredor troncalizado, con buses articulados y carril segregado, se termina en Chambacú y allí se ubica una terminal de transferencia, como lo propone Francisco Angulo. En primer lugar, ello contrariaría las necesidades de la gente que en gran número requiere llegar hasta el centro y Bocagrande; aunque podrían hacer trasbordo hasta buses de menor capacidad, se causaría una gran incomodidad a unas 10 mil personas que en hora pico tienen que llegar al centro; además, habría que subir la tarifa por la economía de escala, así que esto no se puede hacer sin sobrecosto.

Nadie garantiza la reubicación de los vendedores informales en Chambacú, pues los pasajeros sólo tomarían este sitio como tránsito y rápidamente seguirían, aun sin salir de la estación, hacia el centro o sector turístico, donde continuarían bajando de los buses en gran número, lo cual seguiría siendo caldo de cultivo para la economía informal.

El proyecto tiene plenamente definido que las murallas, como patrimonio invaluable histórico, están por encima de todo. Se tiene que garantizar cero riesgo y sobre esa base se está trabajando con chequeos de alta ingeniería y con expertos de renombre nacional, que deberán tener conclusiones finales de total confiabilidad en los próximos días.

Acorde con la identidad de Cartagena, el proyecto le apuesta al modo acuático. Si bien no es cierta la sospecha del arquitecto Angulo de que la infraestructura es gratis, pues hay que construir embarcaderos, sí lo es que la operación de este componente es más costosa y de uso más limitado que el modo terrestre, pues no puede haber la profusión de paraderos de este último. Aun así, es indiscutible su incorporación.

El sistema de transporte masivo tiene múltiples matices que deben encararse con todo el rigor conceptual, consultando siempre los intereses supremos de la ciudad y oyendo a todo el que haya que oír, conscientes de nuestra idiosincrasia. Ya lo dijo hace más de 40 años Álvaro Cepeda Samudio en una de sus columnas de Diario del Caribe, como lo recordó en días pasados Alberto Salcedo Ramos: “Los barranquilleros tenemos una gran capacidad para opinar alegre e irresponsablemente sobre lo divino, lo humano, lo animal, lo vegetal, lo mineral y lo técnico. Nos creemos poseedores de una sabiduría universal que permite a los médicos conceptuar sobre arquitectura, a los arquitectos ser expertos en pintura, a los dentistas criticar las obras de ingeniería, a los ingenieros escribir poemas trigonométricos, y a los poetas, en fin, terciar en los abstrusos vericuetos de la economía moderna”.

Y luego remata: “Se repite por milésima vez la situación tan familiar para todos: los barranquilleros con las bocas abiertas (hablando paja) y las obras paradas”.

* Gerente Transcaribe S.A.

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