El hombre de los carteles

El hombre de los carteles

“Si no sabe pegarlo, nosotros se lo pegamos. Pegamos sus carteles fuera y dentro de la ciudad”. Ese es el mensaje que se lee en letras azules y fondo blanco en el afiche de ‘Pepe Pegotero’. Un aviso-tarjeta de presentación que él mismo fija en paredes y postes de Bogotá para que la gente que requiera de sus servicios lo pueda llamar.

23 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Y aunque al principio no sabían para qué exactamente lo podrían contactar, ahora los dos celulares que tiene para hablar de negocios no dejan de sonar.

Así pasó, mientras desplegaba las tres hojas de pliego, que juntas anunciaban el concierto de Mägo de Oz en El Campín.

“Antes me llamaba mucha gente a preguntar qué era lo que pegaba o si el negocio se trataba de cascar a alguien. No entendían mucho, por eso les tenía que explicar mi labor”, cuenta Orlando López, un bogotano de 30 años que –cuando tenía 13–, comenzó pegando anuncios de colegios que validaban el bachillerato. Entonces cobraba 10 pesos por afiche. Luego vinieron los carteles de toros, los afiches de fiestas y los que alertaban a los bogotanos sobre el concierto de turno en la ciudad.

“Ahora la tarifa depende de las cantidades, pero más o menos se cobra entre 150 y 300 pesos por afiche –añade, antes de irse de correría por Barranquilla, Cali y Medellín, donde va a pegar afiches de una campaña publictaria–. El valor depende del número y del tamaño. La idea es trabajar y moverme para así darle trabajo a la gente, no soy yo solo, me toca sostener el sitio que tengo y la gente que está trabajando para tenerlos ‘fijos’ como un cartel”. Se refiere a Arelys, su esposa; Henry, su hermano; y cinco trabajadores más que ‘a pata o pedalazo limpio’ –en cualquiera de las cuatro bicicletas que tienen–, cubren las rutas de la ciudad, desde La Candelaria hasta la calle 127, para pegar a punta de engrudo –harina de trigo disuelta en soda caústica– alrededor de tres mil carteles por ruta.

“La noche es el mejor tiempo para pegar pero es tremenda para trabajar, pues no faltan los ladrones. Una vez me robaron una bicicleta, lo peor fue que se llevaron los carteles. Los tuve que pagar. Fueron mil avisos en policromía, costaron 300 mil pesos”, recuerda Pegotero, en su oficina de la Avenida Caracas con calle 39. Un pequeño garaje, con paredes que no ocultan el ladrillo, adornadas con los afiches de sus últimos trabajos.

Allí cuenta que el ‘Pepe Pegotero’ salió de un amigo que hace dibujo manga y lo metió como personaje de aventuras. “Me gustó –añade–. Lo uso para identificarme con mis clientes. La idea no es quedarme pegando afiches, es montar una empresa y tener gente trabajando… esa es la meta. No sé si pueda”, termina diciendo este superhéroe que, con brocha y engrudo en mano, mueve el entretenimiento en la ciudad.

CONSEJO DE PARED ''No trabajo mucho con políticos. No pagan o siempre quieren que les peguemos gratis”.

Pepe Pegotero (Orlando López)

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