El futuro de la Nacional

El futuro de la Nacional

Las elecciones, el Ecuador, la volátil equidad y el equinoccio de primavera han recibido más prensa en los últimos días que la educación. A pesar de que la educación y la salud son típicos temas de campaña, poco se ha oído o leído sobre la Universidad Nacional en estos días atiborrados de verborrea.

23 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Curioso, por decir lo menos, resulta el hecho de que los asuntos relativos a la universidad más importante del país y –por ende– de las instituciones más importantes del mismo no se lleve a cabo un debate más serio sobre su futuro. Si bien es cierto que el tema ha sido tocado por algunos columnistas (Álvaro Camacho Guizado en El Espectador) y el senador Jorge Robledo en lo que respecta al tema del acuerdo de reforma 037 del 2005. Dicho acuerdo está estrechamente ligado a los recientes disturbios que se vivieron recientemente en la Universidad y que lamentablemente terminaron con la muerte de un estudiante.

Puedo afirmar que el asunto de fondo, aquello de lo que se trata, permanece en las brumas. No pretendo en este artículo aclarar todos los puntos controversiales del citado acuerdo. Me limito a señalar algunos y a esperar las diferentes opiniones que los lectores tengan frente a ellos.

La propuesta de un pregrado simplificado para abrir campos a los posgrados ha suscitado fuertes debates entre los diferentes estamentos universitarios.

Para algunos, en muchos casos el pregrado de 5 años estaba sobredimensionado como pregrado. Para otros tantos, dicha medida va en detrimento del nivel de la educación superior.

Por mi parte, considero que es beneficioso estimular los posgrados. Buena parte de la discusión se dio con base en una mala interpretación de una frase del entonces rector Marco Palacios, en la que decía que estamos enseñando demasiado. Palacios apuntaba a propiciar el estudio de postgrado para aquellos que quisieran continuar en la academia y la investigación.

Otro aspecto fundamental es el Concurso de Relevo Generacional 2017, llamado así debido a que en el 2017 se cumplen 150 años de la creación de la Universidad Nacional. Se trata del programa más ambicioso de recuperación de cerebros fugados que se ha hecho en el país. En lo que va del concurso se ha contratado a cerca de 300 profesores con las más altas calificaciones, doctorados y posdoctorados en todos los campos, con cierto énfasis en las ciencias naturales.

A mi manera de ver, son positivas para la educación superior pública las propuestas y medidas que dejó la rectoría de Marco Palacios, como por ejemplo la creación de la red de bibliotecas de la universidad.

Desafortunadamente, por falta de espacio no puedo comentarlas con más amplitud. Pero, insisto, estoy interesado en conocer las opiniones de los lectores y en próxima oportunidad las publicaré.

Así mismo, me interesa recibir comentarios sobre los diferentes candidatos a la rectoría, entre quienes se cuentan Myriam Jimeno, José Daniel Bogoya, Moisés Wasserman, Pedro Hernández y Dolly Montoya. El tema de la Nacional, indudablemente la mejor universidad del país, nos atañe de manera fundamental a todos los colombianos.

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