TRISTE CARICATURA

TRISTE CARICATURA

Cuarenta meses después de las elecciones parlamentarias del 2002 y luego de tres años de instalado el actual Congreso, el Consejo de Estado resolvió, por fin, la situación de varias curules que demandó hace 35 meses por fraude el Procurador General de la Nación. Su fallo despoja de la credencial a los senadores Piedad Córdoba, José Renán Trujillo y Gabriel Acosta Bnedeck, y en reemplazo de ellos abre las puertas del Capitolio a Tito Rueda Guarín, Miguel Pinedo Vidal y Miguel Angel Pérez.

13 de julio 2005 , 12:00 a.m.

Cuarenta meses después de las elecciones parlamentarias del 2002 y luego de tres años de instalado el actual Congreso, el Consejo de Estado resolvió, por fin, la situación de varias curules que demandó hace 35 meses por fraude el Procurador General de la Nación. Su fallo despoja de la credencial a los senadores Piedad Córdoba, José Renán Trujillo y Gabriel Acosta Bnedeck, y en reemplazo de ellos abre las puertas del Capitolio a Tito Rueda Guarín, Miguel Pinedo Vidal y Miguel Angel Pérez.

La legislatura entra el 20 de julio en su último tramo y, si se demora un poco más, al Consejo de Estado le toca ir a notificarlos en sus casas. De acuerdo con la Constitución, "la jurisdicción contencioso-administrativa decidirá la acción de nulidad electoral en el término máximo de un año", y el plazo, si es de única instancia, "no podrá exceder de seis meses". En el caso que nos ocupa, el Consejo de Estado -en particular su Sala Quinta- consumió seis veces el término mínimo.

Es casi un chiste. Más aún, una triste caricatura de las distorsiones que afligen a nuestro sistema electoral y judicial. Que desprestigia por igual al Congreso, que funcionó durante el 75 por ciento de la legislatura con curules espurias, y al propio Consejo de Estado, incapaz de acatar las máximas normas de la República. El resultado del proceso también es otro chiste. Otro chiste malo. Porque los nuevos senadores no son propiamente el "rocío de los prados" de que hablaba el poeta. Dos de ellos -los doctores Rueda Guarín y Pinedo Vidal- son viejos caciques, con muchos años de controvertido rodaje político a cuestas, que ya han anunciado -ícómo iba a faltar!- la consabida demanda contra el Estado. Y el tercero, el señor Miguel Angel Pérez, ex gobernador de Casanare, no podrá posesionarse porque está en la cárcel, sindicado de haber recibido dinero de las autodefensas. Los juristas debaten si, en estas condiciones, está inhabilitado para posesionarse, o si solo lo estaría en caso de sentencia desfavorable. Sea como fuere, el espectáculo del nuevo senador entre rejas no es el más edificante.

Sale la fogosa senadora Piedad Córdoba, que acababa de lanzar un nuevo movimiento político y que ahora se encuentra sin curul, sin dietas y sin oficina. No compartimos las ideas de la destronada congresista, pero reconocemos que cumplió una firme labor fiscalizadora y su ausencia priva al Congreso de una voz independiente y valerosa. Sería mentira decir que este episodio de fraudes, dilaciones y retornos fantasmales ha elevado el prestigio de la democracia colombiana.

editorial@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.