Diana se salvó de extradición injusta por muerte de su bebé

Diana se salvó de extradición injusta por muerte de su bebé

“Esta historia empieza cuando Leonardo, mi esposo, se va para Los Ángeles. Durante dos años ahorra dinero para que yo también pueda viajar a Estados Unidos. Finalmente, lo hago y en 1998 los ‘coyotes’ (traficantes de personas) me ponen en un carro junto con mi hija para cruzar la frontera con México.

19 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Nos pasaron por Tijuana y nos cobraron mil dólares. Leonardo nos esperaba en Los Ángeles para empezar una nueva vida.

Aprendí inglés gratis. Leonardo trabajaba en un restaurante y yo cuidaba niños. Me pagaban 20 ó 30 dólares... llevábamos una vida digna.

En el 2000 tuve a mi segundo hijo: Steven. Tres años después quisimos tener otro bebé y nació Nicole, el 27 de marzo del 2003. A los dos meses, el 10 de mayo, llevé a los niños de peseo a Las Vegas. Regresamos a Los Ángeles el 15 de mayo en la madrugada.

Ese día fue normal. Almorzamos, bañé a Nicole y le di pecho, pero empezó a ahogarse, a botar la leche. La puse boca abajo pero no reaccionó.

Lo único en que pensé fue en salir corriendo para el hospital, como hacemos en Colombia, y jamás se me pasó por la cabeza llamar al 911 (Por no haberse comunicado con ese número de emergencia, posteriormente la Policía le hizo reclamos).

Leonardo y yo subimos a los niños al carro y salimos como locos a buscar un hospital, pero cuando llegamos, la niña ya tenía un paro cardiorespiratorio.

Los médicos me sacaron de la sala de urgencias y nunca vi cómo la resucitaron. En ese hospital le hicieron radiografías y un estudio óseo.

A las 10 de la noche me dijeron que no había cupo para hospitalizarla y que sería remitida al (hospital) Memorial, a una hora de camino.

Cuando llegamos la niña entró en coma. Las cosas empezaron a complicarse.

Nos dijeron que la bebé había sido víctima del síndrome del bebé sacudido.

El 18 de mayo la desconectaron porque ya no había nada qué hacer. Fue terrible.

En ese momento llegaron al hospital como diez policías, nos separaron a mi esposo y a mí y nos interrogaron.

A los tres días llegaron a nuestra casa funcionarios del Departamento de Protección al Menor con una orden para quitarme a los niños.

Solo atiné a decirles que se me había ido media vida con mi bebé y ahora me iban a quitar la otra media. Se los llevaron para un hogar sustituto.

Empezamos a ir a la Corte para recuperar la custodia. Nos enviaron a ‘clases’ con el sicólogo y vi a padres que se demoraban hasta 4 años buscando la custodia. Medidas desesperadas Me asusté y pensé que no podía estar cuatro años sin mis hijos. Solo los podía ver dos horas los martes y jueves. Siempre me iba llorando.

Después de tres meses ya no podíamos sostener la situación y decidimos recuperarlos. El 30 de agosto llegamos a la visita, le dije a la madre sustituta que nos acompañara al carro para darles unos juguetes. Los niños se subieron y sin pensarlo dos veces arrancamos. Tomamos la autopista y solo paramos cuando llegamos a la frontera en Tijuana. Abandonamos el carro y cruzamos la frontera caminando.

Cogimos un taxi y nos llevó hasta el aeropuerto de Tijuana; ahí tomamos un avión hasta el D.F. (Distrito Federal en México), luego cogimos un bus hasta Guatemala –fueron 36 horas de viaje– y de ahí tomamos un avión, con escala en Panamá, hasta Colombia.

Nadie sabía que íbamos a llegar. Tuvimos que explicarle a la familia que era la única salida para recuperar a los niños y ese día empezamos, por segunda vez, una nueva vida.

Pusimos a estudiar a los niños y volvimos a la normalidad, y encargamos otro bebé.

La captura Pero el 28 de diciembre del 2004, cuando la nueva bebita tenía un mes de nacida, agentes de la Interpol llegaron a la casa con una orden de captura por extradición.

Les dije que sabía que era porque me había traído a los niños. Pero me respondieron que tenía cinco cargos, entre ellos homicidio. Eso fue una sorpresa. Nunca me dijeron que éramos investigados por eso. Las pruebas eran unas señales de fracturas en la bebé que aún nadie me explica cómo se produjeron.

A mí esposo se lo llevaron a Cómbita y a mí, al Buen Pastor.

Desde ese momento empecé a escribir decenas de cartas, porque ya había una orden de restitución de los niños y tenía que devolverlos a Estados Unidos.

Luché desde la cárcel, bajé 17 kilos y lloré mucho. Después de varios trámites con la Procuraduría y la embajada, la Corte en E.U. revaluó el caso, quedó archivado y le dieron la custodia a mi mamá.

La Corte Suprema de Colombia avaló la extradición y me concienticé de que me tocaba irme, pero tenía pruebas para demostrar mi inocencia.

Una de ellas eran las radiografías que le tomaron a la bebé en el primer hospital a donde la llevamos. Allí no aparecen las fracturas.

El 12 de noviembre del 2005 el Presidente firmó la extradición y se volvió a derrumbar todo. Sabía que no iba a volver a ver a los niños en mucho tiempo, pero pasé la reposición y le mandé una última carta al Presidente suplicándole que no firmara otra vez.

La tercera vida El pasado viernes llegó el notificador a la cárcel. De inmediato pensé que me iba a E.U.

Pero él me dijo: “Diana se va en libertad y ya”. Las lágrimas no me paraban.

La orden decía que la embajada de E.U. revocaba la extradición. Nos exoneraron, pero abrieron una investigación para saber qué fue lo que realmente pasó con la niña.

Ahora quiero recuperar el tiempo que pasé en prisión. Mi esposo y yo volvimos a empezar, por tercera vez, una nueva vida”.

LA PRUEBA QUE ECHÓ PARA ATRÁS LA ACUSACIÓN La Corte Superior de California inició el proceso contra Diana Polentino porque al realizar la autopsia al cuerpo de su bebé presentaba fracturas.

Así mismo, los médicos dedujeron que la asfixia y el paro cardiorrespiratorio se había presentado por el síndrome del bebé sacudido.

Sin embargo, en las radiografías que le tomaron en el primer hospital al que fue llevada no se ve ningún tipo de lesión. La Corte tomó en cuenta estas pruebas, exoneró a Leonardo y Diana, y abrió una investigación para determinar la causa del deceso de la niña.

Por su parte, el Ministerio del Interior y de Justicia señaló que mientras el Gobierno estudiaba la reposición presentada por la defensa de Polentino el 23 de noviembre pasado, llegó la nota verbal de la embajada de E.U. en la que retiraron la petición de extradición. En todo caso, no es usual que el Gobierno se tarde más de cinco días en resolver una reposición. En el caso de Diana, el Presidente llevaba más de tres meses sin tomar la decisión, lo que a la postre evitó una extradición injusta.

EXTRADICIONES EQUIVOCADAS Y NEGADAS - En noviembre del 2002, luego de tres años de haber sido extraditada a Estados Unidos, fue devuelta a Colombia Adriana Marcela Vacca, secretaria de Alejandro Bernal Madrigal, 'Juvenal'. Las autoridades de ese país la declararon inocente de tráfico de cocaína. Vacca había sido detenida en la operación 'Milenio', en octubre de 1999.

- En mayo del 2003 el Gobierno extraditó hacia Estados Unidos a Nelson Vargas Rueda, señalado de ser alias ‘Marrano’, un guerrillero de las Farc sindicado como uno de los autores del crimen de tres indigenistas estadounidenses. Un año después la justicia de ese país lo devolvió diciendo que era inocente.

Su familia insistió en que él no era el ‘Marrano’.

- En diciembre del 2004 la Corte Suprema de Justicia negó la solicitud de extradición de Carlos Jerez Gijón pedido por España por una presunta estafa cometida en ese país. El alto tribunal concluyó que el delito de la estafa no forma parte de los delitos susceptibles de extradición entre los dos países. Jerez Gijón fue dejado en libertad.

- En junio del 20O5, por primera vez, la justicia de E.U. desistió de la extradición de un colombiano antes de recibirlo. Se trata de Juan Carlos Gómez Luna, que tenía el mismo nombre de otra persona requerida por la justicia de ese país. Sin embargo, Gómez estuvo varios meses preso en Colombia mientras se resolvía el caso.

437 Fueron los días que Diana Polentino pasó en la cárcel de El Buen Pastor en Bogotá, esperando a que el Gobierno negara su extradición por la muerte de su hija de dos meses en Estados Unidos. El pasado viernes 10 de marzo, cuando todo parecía perdido, un notificador le informó que la Corte de California había retirado los cargos y que estaba libre y exonerada.

''El 12 de noviembre del 2005 el Presidente firmó la extradición y se volvió a derrumbar todo. Sabía que no iba a volver a ver a los niños en mucho tiempo, pero pasé la reposición y le mandé una última carta al Presidente”.

Diana Polentino, que recuperó su libertad tras anularse su pedido de extradición

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