La tercera caída más alta del mundo, la cascada Gocta, se reveló ante el mundo la semana pasada

La tercera caída más alta del mundo, la cascada Gocta, se reveló ante el mundo la semana pasada

(EDICION BOGOTA) Una catarata de más de 700 metros, la tercera más alta del mundo, fue descubierta la semana pasada en una zona selvática y montañosa del noreste de Perú, en medio de una tupida vegetación y rodeada de misterios y leyendas de los lugareños.

16 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

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La cascada Gocta había permanecido durante décadas ignorada y sin que nadie se atreviera a visitarla por miedo a creencias mágicas sobre sirenas y serpientes gigantes que dejaban petrificados a quienes osaran perturbar la tranquilidad de ese paisaje.

Sin embargo, un grupo de expedicionarios alemanes y peruanos llegó hasta el lugar para revelar su existencia al resto de los peruanos y a los buscadores de atractivos turísticos.

La catarata se ubica en una región remota del departamento de Amazonas, unos 800 kilómetros al noreste de Lima, rica en flora y fauna amazónica a la que se llega tras una caminata de seis horas desde la comunidad campesina de Cocachimba.

El alemán Stefan Ziemendorff, su descubridor, comunicó que, por su lejanía, la caída de agua no figura en ningún mapa. Luego de las mediciones topográficas se determinó que la cascada tiene 771 metros.

El Salto del Ángel, de Venezuela, es la de mayor altura, con 972 metros, seguida de la catarata de Tugela Falls, en Suráfrica, con 948. Aunque se conocía la existencia de la caída de agua, los lugareños ocultaron su existencia debido a las versiones que aún generan temor en la región.

Una leyenda habla de las apariciones de una mujer de cabellos dorados que suele acosar a los hombres que aparecen por el lugar, mientras que otra sostiene que en el pozo de la cascada vive una serpiente gigante que custodia un enorme tesoro, según el diario El Comercio.

Otra creencia indica que un campesino que llegó hasta el lugar habría quedado encantado y petrificado en una de las rocas gigantes que rodean la catarata. En todo caso, la expedición de Ziemendorff ha despertado el interés de los habitantes de la zona, quienes, contra sus temores, han comenzado a elaborar proyectos para la explotación turística de la caída de agua.

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