Secciones
Síguenos en:
VIVIR LA AGONÍA DE UNA ESTRELLA

VIVIR LA AGONÍA DE UNA ESTRELLA

En breve comenzará la cacería de uno de los objetos más grandes del Universo. Se sabe que existe, pero no dónde está. Se trata de una estrella supernova. Debió morir en algún lugar del mundo, y los investigadores tratarán de llegar a ella para estudiarla.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de febrero 1991 , 12:00 a. m.

Desde hace algunos meses se ha visto un incremento de emisiones de rayos gamma desde el espacio profundo. Ese fenómeno, en la cantidad y calidad como se ha apreciado, solo puede ser causado por la muerte de una supernova, un eterno eslabón que podría aportar datos sobre nuestro Universo.

La supernova es una estrella dos o tres veces más grande que el Sol que muere en una explosión veinte veces más grande que la de una bomba atómica, de donde se origina la liberación de una gran cantidad de energía. Pero su muerte no es vana: de ella nace una nueva estrella.

Hasta ahora, el hombre solo ha logrado observar con gran precisión una supernova, la Shelton, descubierta en 1987, cerca de la Gran Nube Magallanes. En sus últimos momentos de agonía formó una nube de electrones con un brillo y una masa dos veces mayores que el Sol. En realidad, debió explotar hace 170.000 años, tiempo que demoró su luz en llegar a nosotros.

El estudio de esta nueva supernova se hará con rayos gamma, radiación emitida únicamente por cuerpos radioactivos. Mediante los mismos, se podrá conocer la composición orgánica, el origen y los elementos que la integran.

La reconstrucción será una gran aproximación de lo que está sucediendo a miles de millones de años luz: no se descarta la posibilidad de que aún esté en agonía. En otras palabras, aún no ha alcanzado su punto máximo de liberación de energía. Mientras esto no ocurra, no nacerá de ella una nueva estrella.

Elementos y equipos modernos permiten hoy correr el velo de la muerte y el nacimiento de las nuevas estrellas. Uno de ellos, el Observatorio de Rayos Gamma (GRO, por su sigla en inglés) ya está listo para ser enviado al espacio por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). Su misión: estudiar el fenómeno.

El GRO es tal vez el observatorio más perfecto que ha construido el hombre. Tiene cuatro instrumentos para recoger del espacio las emisiones de rayos gamma. En su misión, vigilará todo el espectro electromagnético del cielo. Escrudiñar el escondite Sin embargo, curiosamente, el lanzamiento del GRO ha sido varias veces pospuesto, a la espera de unas excelentes condiciones para un mejor rendimiento. Debía salir en junio del año pasado, luego en noviembre. Su objetivo era el Sol, y se quería que iniciara operación durante uno de los mayores incrementos de su actividad, o sea, durante uno de los principales ciclos solares que se cumple cada 11 años.

Ahora, al observatorio se le presenta una nueva misión: la supernova. Con el GRO dice Jaime Forero, un colombiano que trabaja con la NASA se podrá conocer la temperatura y los niveles de energía que revelarán la composición física y química de la estrella. De allí, tal vez será posible descifrar el porqué mueren las estrellas para que nazcan otras. La ventana de información será inmensa .

El observatorio que descubrirá la casa de la nueva supernova va a ser llevado por el transbordador Atlantis al espacio. Lo sacará del compartimiento con su brazo mecánico y lo colocará en una órbita de 296 kilómetros.

Entonces con su propio sistema de navegación y propulsión el GRO llegará hasta los 370 kilómetros, e incluso hasta los 450 kilómetros. Vivirá allí por dos años y emitirá sus observaciones sin la interferencia de la atmósfera terrestre.

Pero, por efectos de la fricción de los vientos solares y de la atracción de la Tierra, después de esos dos años bajará a una órbita de 350 kilómetros. Ya habrá cumplido su misión. En ese proceso se demorará tres meses que se aprovecharán para otros nuevos experimentos.

Al GRO, según los expertos, no le pasará lo del telescopio espacial Hubble: en caso de daño o si necesitara una reparación, tendrá quién lo repare. Está lista una misión que lo alcanzaría en un transbordador y lo rescataría con un brazo mecánico. Los ajustes necesarios se realizarían dentro de la nave, antes de regresarlo a la órbita.

Y si la misión se prolongara, tampoco ocasionaría problema: será igualmente posible reabastecerlo de combustible.

Por lo pronto, los científicos están expectantes: Cuántas supernovas andan por el espacio? El GRO podrá dar la respuesta.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.