Las prioridades

Las prioridades

El Congreso necesita renovación y gente de la talla de personas como Claudia Blum, Rafael Pardo, Andrés González, Rodrigo Rivera, Carlos Gaviria y Antonio Navarro, entre otros, que se retiran para buscar nuevos horizontes. Ellos dejan un vacío que hay que llenar con gente de similares o mejores cualidades. Enrique Peñalosa, Salomón Kalmanovitz, Juan Manuel Galán, Manuel Rodríguez Becerra, Gina Parody, Catalina Ortiz, David Luna, Simón Gaviria, Arturo Saravia, Ramón Carbó, Clara López Obregón, y Daniel García-Peña cumplen con ese requisito. Ojalá ingresen al Congreso. No se sabe a ciencia cierta cual de las Cecilias López es la que va a resultar elegida. Se corre el riesgo de que no sea la elocuente economista, sino la Cecilia López que dirigió el ISS y después tuvo a su cargo el Ministerio de Agricultura. Al Congreso le iría mejor con la primera.

13 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Necesitamos un congreso de primera, que piense en grande, que le exija al Gobierno cumplir con metas y no deje que se desvíe de lo prioritario.

Tenemos en frente la oportunidad y el desafío de hacer que el TLC funcione para Colombia. Esto va a requerir hacer cosas audaces y cambiar de mentalidad. En algunos casos, como es el de la infraestructura de transporte hay que hacer reformas de fondo en el sistema de planeación, adjudicación y ejecución. Es inexplicable el escaso progreso en infraestructura que ha tenido lugar en este gobierno y en gobiernos anteriores. Colombia continúa entre los países del mundo mas atrasados en carreteras, ferrocarril, utilización de vías navegables, puertos, aeropuertos, sistemas urbanos de transporte masivo (excepto en Bogotá y Medellín) y todo lo que tiene que ver con logística, almacenamiento y acopio. Dar un salto y actualizar al país en estos elementos esenciales para la competitividad y para el aumento de productividad ya no son una aspiración sino una necesidad inmediata.

Como asesor de uno de los grupos que aspira a participar en el sistema de transporte masivo de Cali, el MIO, he tenido la oportunidad de observar de primera mano el desarrollo del proceso de planeación del proyecto y elaboración de los prepliegos, y tengo algunas observaciones que pueden contribuir a explicar por qué se desperdicia tanta plata en transporte y se obtienen tan pobres resultados: No existe una visión clara por parte del Gobierno de cuál es el objetivo de los "Trasmilenios". Se pretende satisfacer a muchos intereses ajenos a ese objetivo y no hay canales de comunicación trasparentes y equitativos para que los interesados tramiten o expresen sus aspiraciones. Los "Transmilenios" de Bogotá y de las demás ciudades son el principal proyecto de obras públicas de la administración Uribe y pueden ser su proyecto bandera. Pero han sido muy manoseados y se han apartado de su objetivo principal que es aumentar la productividad, reduciendo el tiempo que los trabajadores gastan en transporte, y mejorar considerablemente su calidad de vida. Estos sistemas deben darles prioridad a los pobres y a la clase media de a pie. Pero con la plata de los Trasmilenios les están haciendo autopistas a los que andan en carro. Por esa razón, no alcanzan los recursos que se iban a utilizar para que la red llegara a los barrios más pobres y para que pase por donde vive el ciudadano sin carro. La inversión por kilómetro pasa de US$5 millones a US$17, por eso se reduce en dos terceras partes el presupuesto que haría posible llegar con más rutas a más gente y llevar a cabo obras públicas con sentido social. El Estado les quita a los pobres posibilidades de transporte para hacerle la vida más fácil a quienes tienen carro. Es el mundo al revés.

El éxito del Trasmilenio en Bogotá se debió en buena parte a que metió a los trasportadores al negocio. En Cali los están tratando de marginar porque son más influyentes otros inversionistas. Esto puede hacer fracasar el sistema pues incitaría a los transportadores a quedarse con sus buses y con sus rutas. Finalmente, las autoridades quieren imponer la utilización de gas sin tener en cuenta que ello aumenta radicalmente los costos, que la tecnología no está probada y que solamente hay un proveedor de ese tipo de buses en el país. Demasiados objetivos con una sola herramienta. Lo de carreteras debe ser por el estilo para no hablar del tren que es para un solo usuario.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.