El compromiso de las juntas directivas: ¿agregar valor a las empresas?

El compromiso de las juntas directivas: ¿agregar valor a las empresas?

Las juntas directivas son instituciones creadas por los accionistas para representarlos en sus empresas. Su objetivo es promover sus intereses y adecuarlos a la actuación de los administradores.

13 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

En el estudio La realidad de la Pyme colombiana (Fundes, septiembre de 2003), menciona que las directivas se ocupaban más de la administración (64 por ciento) y de las ventas (16 por ciento) que de la planeación de los negocios de acuerdo con el entorno, es decir no se centraban en el futuro de la compañía para agregarle valor.

Las juntas directivas además de cumplir con las normas vigentes, establecidas en el Código de Comercio, deben ocuparse de los aspectos esenciales que permitan valorizar sus empresas. El sistema de creación de valor, de acuerdo con el profesor García Serna, se promueve en forma integral con: el direccionamiento estratégico, la gestión financiera y la gestión del talento humano (con incentivos para la generación de valor).

Ram Charan en su libro Juntas directivas que contribuyen al resultado, menciona que la eficiencia en los directorios esta en lograr tres aspectos: la correcta dinámica de grupo sobre la experiencia y conocimientos combinados de los individuos buscando, sin perder la independencia, el consenso; la estructura y el suministro de información pertinente en el formato adecuado y en forma oportuna; y la concentración en las cuestiones sustanciales para agregar valor al negocio.

Las áreas importantes en que se deben ocupar los miembros de las juntas directivas, con su conocimiento y experiencia, para la creación de valor a largo plazo en las compañías son: el análisis que le permita asegurar que la empresa tenga el director ejecutivo que necesita de acuerdo con el entorno y el ciclo del negocio; la determinación de la remuneración del director ejecutivo con incentivos que garanticen la creación de valor en el largo plazo; el análisis de la visión de la estrategia adecuada para la compañía de acuerdo con: su desempeño, ventaja competitiva y el entorno (la economía global, los entes reguladores, los mercados, los proveedores, los clientes, los consumidores finales y los competidores); el control de su salud financiera mediante los inductores de valor (flujo de caja, rentabilidad del activo, liquidez, palanca de crecimiento) de conformidad con la estrategia de la compañía; el control del desempeño operativo y de la productividad, identificando las actividades críticas que afectan los inductores de valor como el flujo de caja futuro; y el control del riesgo que amenaza la supervivencia futura de la compañía (financiero, operativo, comercial, tecnológico, regulatorio, jurídico y político).

Los resultados de la calidad de las decisiones de las juntas directivas se pueden verificar en el corto, mediano y largo plazo con los indicadores de desempeño de la compañía y con el valor de la empresa consecuente con el comportamiento del valor de la acción cuando es el caso.

Por experiencia, para obtener el mayor aporte de los directorios, las juntas deben contar con herramientas de apoyo y control para los análisis y toma de decisiones, mediante modelos económicos-financieros para la creación de valor, que les permita: evaluar las posibilidades de crecimiento sostenible de las unidades de negocio de acuerdo con la estrategia requerida; optimizar la aplicación de la legislación o regulación del sector que participa; fortalecer las áreas críticas que inciden en la creación de valor de la empresa; y determinar los inductores de valor económico que son básicos para el aumento del valor de la empresa y para el seguimiento de la junta directiva.

La metodología de análisis sobre el direccionamiento de la empresa debe responder a los siguientes interrogantes: ¿Dón-de está la empresa? Analizando el comportamiento de los inductores de valor (Diagnóstico económico-financiero); ¿Hacia dónde va la empresa? Evaluando la potencialidad de los inductores de valor (Diagnóstico estratégico); finalmente ¿Hacia dónde debe ir la empresa? Aplicando modelos de sensibilidad (Determinación de necesidades de fortalecimiento o crecimiento).

El reto de los directorios es entonces, además de cumplir con las normas legales vigentes y asumir las responsabilidades que le competen, producir resultados que agreguen valor a las empresas en beneficio de los accionistas, trabajadores, clientes, proveedores y acreedores.

En el caso de las empresas manejadas por el Estado, como las de servicios públicos domiciliarios, sucede lo que el profesor Garrett Hardin reflexionaba sobre “el drama de la propiedad común” donde nadie es propietario y no se asumen responsabilidades sobre las consecuencias en el largo plazo.

En este caso se requiere tener un grupo altamente calificado en la junta directiva ,con incentivos económicos, con el fin de coadyuvar con la visión estratégica, el seguimiento y el control, que les permita cumplir con su función social de crear valor para reinvertir en la expansión y calidad de los servicios, con precios competitivos, en beneficio de los usuarios.

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