LOS TITIRITEROS TIENEN LA PALABRA LA LIBÉLULA DORADA VUELA CON LOS ESPIRITUS LUDICOS

LOS TITIRITEROS TIENEN LA PALABRA LA LIBÉLULA DORADA VUELA CON LOS ESPIRITUS LUDICOS

Dedos ligeros es un ladrón que se robó el color de los televisores de los barrios populares. Tito y Tata son dos niños que se perdieron en el país del juego. Y de la oscuridad del teatrino aparece el fantasma del doctor Freud...

04 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Estos personajes fantásticos creados por el grupo de títeres La Libélula Dorada durante catorce años de trabajo han enriquecido el espectáculo infantil colombiano.

Corría el año de 1976. César e Iván Darío Alvarez y Jairo Alemán comenzaron a hilar los caminos de la imaginación en el Teatro del Parque Nacional.

Más tarde ingresaron a la Escuela de Pedagogía Artística, donde conocieron a unos estudiantes de la U. Nacional y montaron la primera obra --para adultos o adúlteros--, titulada La niña y el sapito, una historia de amor imposible.

Por esa época las únicas referencias que había en Colombia de muñecos artísticos, eran Jaime Manzur y Ernesto Arona, quienes trabajaban las marionetas con una concepción clásica, en su forma y contenido.

Luego crearon la obra El dulce encanto de la isla Acracia, una historia de piratas que después de grandes aventuras descubren el más preciado de los tesoros: la libertad.

En 1982 participaron en el Festival Mundial de Charleville (Francia), que se realiza cada tres años y reúne a cinco mil titiriteros del planeta. Y realizaron una gira por Alemania, Suecia y España.

Un año más tarde realizaron cien programas de televisión en la cadena Uno, llamado El rincón de la fantasía, donde los muñecos convivían en un bosque encantado con personajes como Perry el sabueso --un detective-- y la bruja verde que transformaba todo lo que se le ponía por delante de color verde.

Sinfonías inconclusas para desamordazar el silencio, fue una integración de títeres, máscaras y pantomima. No tenía texto verbal y la historia se apoyaba en fondos musicales.

En 1986 presentaron la obra más experimental y madura del grupo, Los espíritus lúdicos, considerada como una de las mejores piezas del festival de Teatro de Manizales en 1987. Aquí el contenido y la técnica se mezclan magistralmente. Algunas escenas son recreadas con luz negra y pintura fosforescente provocando una sensación de imensidad y parece que las leyes de gravedad se rompieran.

Su última creación Ese chivo es puro cuento se presentó en el pasado Festival de Teatro en Manizales. Ahora, los libélulos representarán a Colombia en el XVIII Festival Cervantino de Guanaguato, México, que comenzará el próximo 11 de octubre.

César Alvarez, Iván Darío Alvarez, Jaime Cifuentes, Ramiro Alfonso Alvarez y Jairo Alemán, llevarán sus espíritus lúdicos y poblarán de fantasía una porción de tiempo del territorio azteca.

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