‘Ningún civil debería andar armado ’

‘Ningún civil debería andar armado ’

El Alcalde Mayor, Luis Eduardo Garzón ha propuesto la convocatoria de una consulta popular sobre la necesidad de un desarme de los civiles en Bogotá, reabriendo así un viejo tema de debate en la ciudad. (VER GRAFICAS)

10 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Para conocer las tesis de la primera Alcaldía de izquierda que tiene la capital del país, EL TIEMPO entrevistó a Andrés Restrepo, subsecretario de Seguridad y Convivencia de la Secretaria de Gobierno de Bogotá y una de las personas que mejor conoce el tema en la ciudad.

¿Por qué un ‘plebiscito’ sobre desarme? Para lanzar una discusión pública sobre el armamentismo de los civiles, que es una preocupación latente en la ciudad. Y no solo porque el 70 por ciento de los homicidios y más del 50 por ciento de los atracos se cometan hoy con arma de fuego, sino también por esas demostraciones que se ven a diario en calles, restaurantes y otros sitios públicos, donde las armas se exhiben como una manifestación de poder.

¿Qué posición tiene la alcaldía sobre el tema? Defendemos la teoría de que las armas deben ser monopolio del Estado y que se debe cerrar el camino a su proliferación en la ciudad.

¿Y por qué no prohíben el porte de armas a través de un decreto? No podemos. Esa competencia está en manos de las fuerzas militares. Es la Brigada la que toma esas decisiones. Por eso hay que abrir el debate, para discutir sobre las instancias reguladoras y el marco jurídico que hay sobre esto.

Pero, ¿cuál es el sueño? Una Bogotá en que los particulares no tengan la posibilidad de tener o portar armas, salvo contadas excepciones.

Pero para algunas personas, no se puede negar el derecho a la autodefensa, y más en un Estado que, como el colombiano, es débil en seguridad y justicia… Lo que está en juego es, precisamente, el fortalecimiento del Estado. Porque al desarmar a los civiles y garantizar el monopolio estatal de la fuerza, se fortalece al Estado.

¿Y la respuesta no es más bien que la Policía se ponga las pilas y requise más armas ilegales, que son las que usa la delincuencia? Creemos que eso no es suficiente. Porque la médula del problema es el armamentismo ciudadano. El arma que mató a la estudiante del Politécnico tenía los papeles en regla. Aquí lo que necesitamos es romper el mito de que el arma es un escudo protector, porque es todo lo contrario.

¿Por qué? Porque tener un arma hace que la persona se sienta más fuerte de lo que en realidad es, y que tienda a llevar sus situaciones conflictivas a un nivel que no se presentaría si no estuviera armada. Y eso es, potencialmente, muy peligroso. Obviamente, hay que luchar duro contra el arma ilegal, pero lo ideal es que no hagamos esa distinción, porque lo fundamental es comprender que toda arma es peligrosa.

¿Tienen alguna idea de cuántas armas ilegales hay en Bogotá? Se calcula que en Colombia hay cerca de 3 millones de armas en manos privadas. Y si Bogotá concentra el 18 ciento de la población del país, es claro que estamos hablando de un número muy grande.

¿Y se sabe cuántas legales hay? Tampoco. El permiso es de carácter nacional, con lo cual un arma se puede obtener en Cúcuta y tenerse en Bogotá.

¿Por qué andar por la calle con una pistola sin papeles no es algo jurídicamente grave? Paradójicamente, hoy esto no está tipificado como un delito grave. Por eso quienes son detenidos con armas sin papeles quedan en libertad a las pocas horas. Necesitamos normas más rigurosas.

¿Cómo piensan desarmar a la gente? Los bonos que se entregan para estimular el desarme voluntario han tenido poco éxito .

Es claro que nos toca ser mucho más agresivos.

¿De qué manera? La batalla contra el arma ilegal se libra básicamente en dos terrenos: en el de la inteligencia, para poder perseguir los canales desde los cuales se nutre de armas la delincuencia; y en la calle, donde es más fácil decomisarlas.

¿Y por la vía de la convicción, qué ideas manejan? Hay que crear nuevos incentivos y ser más creativos. En Argentina, por ejemplo, se canjearon por becas educativas. También hay que hacer mucho más difícil el acceso a un arma legal, los requisitos deben ser mucho más exigentes. Además, hay que vencer la teoría de que esta es una fuente de ingresos importante para la industria militar, porque si uno hace el cálculo de lo que le cuestan las armas a la sociedad en vidas, gastos médicos y justicia, el asunto es muy claro. vicvar@eltiempo.com.co

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