La culpa no es del termómetro

La culpa no es del termómetro

Nada más delicado que la presentación de estadísticas en época electoral. Cuando el Gobierno es juez y parte (pues de un lado está el Presidente-candidato en busca de reelección y de otro lado es el mismo Gobierno el que maneja su divulgación) hay que tomarlas con pinzas. Las estadísticas deben entenderse como un bien público en torno al cual –precisamente porque nadie debe dudar de ellas– puedan adelantarse debates inteligentes con términos de referencia confiables.

09 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Este gobierno no ha acostumbrado ser muy respetuoso de la independencia de la magistratura estadística. Recordemos, por ejemplo, la extraña manera como destituyó al anterior director del Dane porque divulgó unas estadísticas sobre seguridad ciudadana que no fueron del agrado de la Casa de Nariño.

Y las cosas parecen seguir por el mismo camino. No solo porque se divulgan estadísticas sobre cuya consistencia técnica existen dudas, sino por la manera y los énfasis como se presentan otras. Veamos algunos ejemplos.

Las cifras sobre la pobreza. Hace algunas semanas, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) publicó jubiloso una serie de estadísticas en las que se demostraba que los índices de pobreza habrían disminuido sensiblemente durante esta administración. ¡Cosa muy buena! ¿Quién no quisiera que se reduzca la miseria en el país? Pero al poco tiempo llegó la mala noticia: resulta que no era tanto que el número de pobres se hubiera disminuido, sino que el Gobierno había cambiado las metodologías de los cálculos. Una entidad tan seria como el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID), de la Universidad Nacional, ha demostrado que buena parte de la reducción de la pobreza que reclama el Gobierno se debe a este motivo. (Quien esté interesado en los detalles técnicos de las glosas del CID puede consultar ‘La vara frágil con que se miden los indicadores sociales’, UN Periódico, 28 de febrero del 2006.) Otro tanto sucedió con las cifras del cero déficit fiscal en el 2005, que estrepitosamente anunció el Gobierno el pasado primero de marzo, día en que el Presidente inscribía su candidatura a la reelección. Fue muy diciente la manera como informó sobre esta noticia EL TIEMPO: “En el Ministerio de Hacienda explicaron que la cifra de equilibrio es preliminar, pues se vieron obligados a acelerar el anuncio debido a que ayer por la mañana el presidente Uribe se les adelantó, cuando hizo público el balance fiscal del 2005, mientras inscribía su candidatura para las elecciones presidenciales de este año” (jueves 2 de marzo, página 1-8).

Equilibrio fiscal. ¡Magnífico! ¿Cómo no felicitarse con este resultado, que es la culminación de un esfuerzo continuado de saneamiento de las finanzas públicas, que se inició desde la administración pasada? Pero resulta que el Gobierno no dice claramente que a este resultado no se llegó por la moderación en sus gastos. Sino que, en gran medida –pues el programa Muisca también ha ayudado–, se explica por las descomunales alzas en los combustibles, que están generando rentas fiscales y excedentes en Ecopetrol también descomunales. E, igualmente, por el notable saneamiento fiscal de departamentos y municipios. El gobierno central (que sigue registrando un déficit abultado) presenta estas cifras como un logro de su propia austeridad. Cosa que no es así.

Y, finalmente, aparecen las estadísticas sobre desempleo. Acaban de salir las cifras enero 2005-enero 2006. Allí se ve que, a pesar de que el desempleo abierto había venido cayendo, la tendencia favorable se revirtió.

Y el desempleo abierto volvió a subir en enero. ¿Qué hizo el Gobierno en esta ocasión? Mutismo total. Como si no fuera con él, pasó de agache.

La divulgación de las estadísticas no debería utilizarse, pues, como instrumento de proselitismo electoral. Ellas no son más que un termómetro que toma la temperatura de los fenómenos sociales. ¡Y nunca debe olvidarse que si la fiebre sube o baja no es por culpa del termómetro!

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.