Mujeres: más educación pero sigue desigualdad laboral

Mujeres: más educación pero sigue desigualdad laboral

En Colombia, por cada mujer matriculada en una carrera universitaria, hay 0,95 hombres. Eso significa que es mayor el número de mujeres que de hombres.

08 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

La relación es aún más favorable al sexo femenino cuando se acude a las cifras de profesionales graduados. Más damas obtienen el título, en comparación con los hombres.

Así lo revela el libro La feminización de la educación superior y las implicaciones en el mercado laboral y los centros de decisión política, escrito por María Eugenia Correa Olarte, vicerrectora académica de la Universidad la Gran Colombia, en el que se hace un recuento de cómo la mujer ha escalado en el nivel de educación en Colombia. Es más: los estudios superiores están dominados por las mujeres, mientras que los hombres son mayoría en las carreras técnicas.

Esta situación contrasta con la histórica discriminación en contra de las mujeres, la cual, hasta comienzos de siglo XX, estaba consagrado en la propia Constitución. En consecuencia, reconocer los derechos de la mujer no solamente esa mal visto sino que era violatorio de la Carta Política.

Sólo a partir de 1922, la mujer fue adquiriendo progresivamente derechos civiles y políticos. En 1928, las damas fueron autorizadas para administrar sus bienes de uso personal; desde 1933 se les permitió estudiar bachillerato; a partir de 1945 tienen acceso a depósitos en cuentas de ahorros; en 1957, después de un plebiscito, empezaron a votar, y en 1974 se declaró la igualdad jurídica de sexos. En realidad, sólo a partir de 1991 en Colombia se maneja un concepto de igualdad entre mujeres y hombres.

Pero la mejora en el nivel educativo no ha sido suficiente para alcanzar la igualdad, especialmente en el aspecto laboral. Hoy, en un mismo cargo, el salario de las mujeres es 28 por ciento inferior al de los hombres. Pero aún existen normas discriminatorias. Por ejemplo, la Ley de cuotas en las entidades del Gobierno, equivalente al 30 por ciento, no solamente es sesgada, sino que se incumple en los niveles ejecutivos, lo que indica que a ellas les es más difícil ascender en la escala laboral y tienen que resignarse con los cargos de nivel bajo.

Está claro que el incremento del nivel educativo de las mujeres les ha permitido participar en la globalización, los modelos económicos, los avances sociales y el desarrollo en general. Sin embargo, pese a su preparación y capacidad, siguen teniendo poca incidencia en el mercado laboral y en la política y no han logrado posicionarse en los puestos de dirección de las empresas.

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* Cuota femenina en el Estado.

De los cargos directivos en 129 entidades reportadas en la Función Pública, el 33,3 por ciento está ocupado por mujeres. Es decir, que el Estado cumple al límite con la ley de cuota femenina.

El informe del organismo señala que de los 1.361 cargos directivos que hay en esas entidades, 453 los ocupan las mujeres y 908 los hombres. Los departamentos administrativos, las superintendencias sin personería (superpuertos, superindustria y supervigilancia) y las unidades administrativas especiales, no cumplen con esa norma, pues cerca del 80 por ciento de los cargos directivos los ocupan los hombres.

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