Indignación por crimen de estudiante del Politécnico

Indignación por crimen de estudiante del Politécnico

“Ella fue a pedir una canción de salsa, la pusieron y salimos a bailar. Me estaba contando que quería ir a un concierto cuando se armó una pelea. Yo vi que desde una mesa lanzaron una botella hacia otro sitio y luego escuché un tiro. Mi mente quedó bloqueda y solo alcancé a ver a Alejandra tirada en el suelo”.

07 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Quien habla es Andrés Arias, un joven de 20 años, que rompió su silencio y le relató ayer a EL TIEMPO los detalles de la muerte de su amiga Alejandra Trigos, una bogotana de 19 años y estudiante de Medios Audiovisuales del Politécnico Grancolombiano.

El hecho ocurrió a las 9:45 p.m. del pasado jueves en el bar Saloom. Andrés y Alejandra se habían encontrado media hora antes en una parada de bus de la carrera 7 con calle 51. Y él recuerda: “Yo estaba con mi amigo Diego González. Se nos acercó y nos invitó a tomarnos algo. Dijo que fuéramos a ese bar porque lo conocía. Estaba muy animada”.

Cuando llegaron a Saloom, en la calle 51 No. 7- 69, pidieron tres cervezas.

Alejandra y Andrés no alcanzaron a bailar más de dos minutos.

“La bala me rozó los labios –cuenta Andrés–, salí ensangrentado y ningún taxi me quería llevar a la clínica Palermo. Por fin un carro paró. Diego se quedó y, con la ayuda de una mesera, llevó a Alejandra a la clínica Marly”.

Pero los médicos no pudieron hacer nada por ella, pues el disparo impactó en la cabeza de Alejandra y luego dejó heridos a Andrés y a Jhon Edwin Abril, un mesero del bar.

Para repudiar el crimen, unos 300 jóvenes marcharon ayer al mediodía desde el Politécnico hasta el bar Saloom con camisas y claveles blancos. Y algunos llevaron velas encendidas.

En la plazoleta del Politécnico hubo oraciones por Alejandra y por la salud de Andrés, a quien tuvieron que reconstruirle parte de sus labios.

La madre de Alejandra, Sandra Pérez, contó ayer que se enteró de la muerte por una llamada telefónica: “Me llamó un amigo de ella. Me dijo: ‘váyase a la Marly porque en el bar donde estaba Alejandra hubo un disparo’. Cuando llegué, me preguntaron quién era y me pidieron que reconociera su cuerpo”.

Los compañeros de Alejandra piden estrictas medidas de control de armas en bares y discotecas, porque como gritaron ayer con indignación en su marcha de protesta: “La gente no puede seguir muriendo en un bar”.

ERA LA HIJA ÚNICA DE LOS TRIGOS Alejandra Trigos Pérez, bogotana, había optado en las últimas semanas por no visitar los bares ubicados cerca a la universidad.

Según cuenta su madre, Sandra Pérez, prefería dedicarle la mayor parte del tiempo al estudio para alcanzar un mayor promedio y así poder aspirar a una beca que ofrece el Politécnico.

Pero su decisión de ir ese día al bar Saloom pudo deberse, según relatan algunos de sus compañeros, a que Alejandra había discutido con su novio.

Sin embargo, Roberto Carlos Arévalo, quien se consideraba el mejor amigo de la estudiante, ella le dio otra razón para ir a tomarse unas cervezas: “Me dijo que ese día, simplemente, se sentía feliz”.

MUJER QUE DISPARÓ YA CONFESÓ Y SE EXPONE A 25 AÑOS DE CÁRCEL Liliana Patricia Jiménez (28 años) estaba embriagada cuando el jueves cogió del saco de su acompañante, el ciudadano chino Haitao Zhang, una pistola 9 milímetros de marca Walter. Arma que disparó, provocándole la muerte a Alejandra Trigos.

La primera reacción del hermano de Liliana, Mario Andrés, quien también estaba en el lugar, fue tomar el arma y salir corriendo por la carrera novena hacia el norte hasta la calle 52, donde lo interceptó la Policía.

Los hermanos Jiménez están hoy privados de la libertad. Liliana está en la cárcel de El Buen Pastor acusada de homicidio agravado, doble tentativa de homicidio y porte ilegal de armas, lo que le podría dar 25 años de cárcel.

Su hermano, bajo detención domiciliaria, responderá por favorecimiento y porte ilegal de armas.

Ayer, el bar Saloom –que ya había sido cerrado dos veces este año por permitir el ingreso de menores– fue sellado por siete días. Los padres de Alejandra demandarán al negocio por no requisar a la entrada.

Carlos Sánchez, representante estudiantil del Politécnico.

Decidió ir a un bar con unos amigos, sin saber que la muerte estaba vestida de juventud”

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