Soldado que enloqueció no encontró apoyo del Ejército

Soldado que enloqueció no encontró apoyo del Ejército

La tragedia de Eduardo Serna empezó justo un día antes de Navidad. Su hijo Luis Eduardo, que había sido reclutado por el Ejército para prestar servicio militar en Puerto Boyacá (Boyacá) y salía de permiso ese día, desapareció y nadie daba razón de él.

07 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

El desesperado padre, que trabaja como vendedor de chontaduros en las calles de Pereira, inició un peregrinaje por diversas partes del país.

Se fue a Puerto Boyacá, regó volantes, contrató mensajes en emisoras y puso una denuncia en la Fiscalía. Fue a buscar a su hijo incluso a Medicina Legal en Bogotá, por si había muerto.

En un su cabeza no había otra cosa que el antecedente de la desaparición: a finales de noviembre lo habían citado al batallón para contarle que su hijo estaba muy ansioso, “un poco loco”.

Más de un mes después, el 13 de febrero, el joven apareció en la vereda Pasonivel de Honda (Tolima).

No reconocía a su padre y exclamaba frases sin coherencia. Ese mismo día, Serna lo llevó al Batallón de Honda, donde le brindaron atención, pero de allí lo mandaron al Bárbula, su lugar de reclutamiento.

Allá fue rechazado. El argumento que dieron los uniformados fue que el joven no estaba vinculado a la institución.

En la historia clínica del muchacho se lee que “la salud de Luis Eduardo se afectó al parecer por maltrato institucional”. Sin embargo, el comandante del Batallón Bárbulas, teniente coronel Henry Lozano Buitrago, afirma que si bien “fue llamado a prestar el servicio militar a finales del 2005, no ostenta calidad de militar desde el 12 de diciembre”.

Hoy Eduardo Serna no tiene cómo pagar los exámenes médicos que hace 10 días le recetaron a su hijo, de 19 años, en el Hospital Mental Universitario de Risaralda.

Su negocio de chontaduro escasamente le deja para comer y llevar al muchacho al hospital todos los días.

Sus amigos ya no tienen más plata para prestarle. Se ha gastado todos sus ahorros durante los dos últimos meses. Primero en la búsqueda y luego en el tratamiento del trastorno bipolar que le diagnosticaron al joven.

Y ha hecho de todo. Incluso le escribió una carta al entonces comandante del Ejército, general Reynaldo Castellanos, pero hasta la fecha no ha recibido respuesta.

Serna Palacio, un desplazado de San Marino (Chocó) desde hace seis años, aún no comprende qué fue lo que pasó.

Sabe que su hijo estaba dispuesto a ‘dar la vida’ por la patria y no entiende por qué ahora la patria le da la espalda a su hijo.

BATALLÓN DICE QUE EL JOVEN NO ERA APTO "Mi negocio del chontaduro está totalmente acabado, me gasté todo buscando a mi hijo, porque en el Batallón no me dieron razón de él", asegura Serna.

Añade que la vez que lo fue a visitar al batallón, "me dijo que estaba contento y que quería seguir la profesional”.

Con la atención que ha recibido en el Hospital Mental de Risaralda, la salud del joven ha mejorado, pero Serna está preocupado porque su hijo sufre muchos dolores de cabeza y teme que el dinero no le alcance para cubrir el tratamiento.

"He pedido los exámenes de ingreso al Ejército y no me los han querido entregar", agregó Serna, quien afirma que su hijo estaba sano.

El comandante del Batallón Bárbula, teniente coronel Henry Lozano, afirma que la sección médica determinó que Luis Eduardo “no era apto para prestar servicio militar", y agregó que "el joven no pertenece ni ostenta calidad de militar desde el 12 de diciembre de 2005”.

Por eso, cuando su padre fue a exigir ayuda, el 15 de febrero pasado, el Ejército puso al joven a disposición de la Personería de Puerto de Boyacá, en calidad de civil, para proteger su vida. Además, negó que haya sido maltratado.

El oficial admitió que funcionarios de la Fiscalía visitaron el batallón solicitando información sobre el muchacho. "Su padre había instaurado una denuncia por la desaparición de su hijo".

Eduardo Serna, padre del soldado.

Teniente coronel Henry Lozano B.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.