Las Farc, el verdugo de San Vicente

Las Farc, el verdugo de San Vicente

Luz Eucaris Blandón y su familia no alcanzaron a huir de la violencia que vive San Vicente del Caguán por cuenta de las Farc.

07 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Ella, su esposo Albeiro Ríos, y sus dos hijos, Josué y Raúl, de 8 y 16 años, se quedaron con las maletas hechas. Estaban listos para abandonar la antigua zona de distensión e irse a Cartago (Valle), donde pensaban vivir sin tanta zozobra, y a lo mejor, encontrar fortuna.

Ya habían desocupado su casa en el barrio Ciudad Bolívar, en la vía al aeropuerto, y se habían ido a la de Solángela Rengifo, hermana media de Luz Eucaris. El domingo intentaron salir a Cartago, pero los dejó la caravana que está saliendo todos los días desde San Vicente, a eso de las 9 de la mañana.

Ayer, a las 8:15 a.m., el esposo y los hijos de Luz Eucaris estaban esperando la hora de la salida, cuando explotó una bomba, que según las autoridades, las Farc tenían en una casa del barrio para atentar contra un convoy militar.

La explosión mató a su niño de 8 años, a su media hermana Solángela y dejó en estado crítico a su esposo y a su hijo de 16.

Luz Eucaris salió ilesa porque se había ido en una moto hasta el retén militar de donde salía la caravana a llevar unas maletas.

“Su destino cambió caprichosamente ayer. Se desmayó en la puerta del hospital cuando le contamos que Josué había muerto”, contó su otra hermana, Clara Eugenia.

La intranquilidad que Luz Eucaris y su familia estaban viviendo en San Vicente es la de muchos otras familias del pueblo desde que las Farc se vieron obligados a dejarlo, el 20 de febrero del 2002, cuando se rompió el proceso de paz con el gobierno de Andrés Pastrana.

El de ayer es es el noveno ataque de esa guerrilla contra este municipio caqueteño que le sirvió de casa durante los tres años y tres meses largos que duraron los diálogos.

La población, que nunca fue consultada sobre si quería ser la sede de los diálogos, aceptó pensando que de esa manera contribuía a la paz del país.

Pero el proceso se rompió, y los guerrilleros, que se pasearon libremente por las calles de la localidad, que tuvieron allí sedes propias (oficina de quejas y oficina de inducción para las audiencias públicas) y que se sirvieron de todo el comercio sanvicentuno para surtirse de alimentos y medicamentos, comenzaron a atacar desde la salida.

El día que se iban dinamitaron torres de energía y de comunicaciones y dejaron a San Vicente completamente a oscuras y aislado.

Desde que se acabó la zona de distensión, las Farc concentraron su acción contra esa localidad a tal punto que un informe de la Vicepresidencia de la República contó 42 acciones armadas entre enero del 2002 y febrero del 2003 y señaló que, regionalmente, el municipio había presentado la mayor concentración de acciones militares después de Florencia.

La violencia de las Farc, sin embargo, no afecta solamente a San Vicente.

Otros municipios como Vista Hermosa y Macarena (Meta), que también sirvieron como zona de distensión, han sufrido constantes ataques de esa guerrilla.

Sus habitantes han sufrido también el llamado paro armado que esa guerrilla declaró en medio de la ofensiva previa a las elecciones del próximo domingo.

Las caravanas acompañadas por el Ejército han sido una manera para evitar que las comunidades afectadas sufran desabastecimiento y aislamiento.

La Fuerza Pública está en acuartelamiento de primer grado en todo el país para contrarrestar nuevas acciones de ese grupo armado.

LA VÍCTIMA ERAN HABITANTES DEL PUEBLO La tragedia no sólo golpeó a las puertas de la familia de Luz Eucaris Blandón.

En el atentado también murió Ana Gertrudis Bahos, una mujer de 76 años que vendía ropa de segunda en el Parque de los Transportadores.

Como las otras víctimas, vivía con su familia en esa zona de invasión, que creció durante los años de la zona de distensión a las orillas de la vía que lleva al aeropuerto.

Su hija Flor Alba, la peluquera de Ciudad Bolívar, también está malherida.

Hasta el cierre de esta edición, los muertos por la explosión eran cuatro.

El soldado Rafael Antonio Sánchez, adscrito a la Brigada Móvil No. 9 , también perdió la vida en el atentado. De él sólo pudo establecerse que nació en Totoró (Cauca).

Dos niños, ambos menores de 1 año, sufrieron heridas graves en la explosión.

Ellos fueron trasladados a Neiva y su estado es reservado. Los otros heridos son 11, dos de ellos militares y el resto habitantes de ese humilde sector del municipio ganadero del Caquetá.

La vía al aeropuerto ha sido escenario frecuente de ataques de la guerrilla, porque es la que conduce del pueblo hasta la sede del Batallón Cazadores, que durante los años del despeje sirvió como base a los negociadores de paz del gobierno Pastrana.

TRAFICAN CON SERES HUMANOS Mientras el presidente Álvaro Uribe acusó a las Farc de “traficar con seres humanos” para intentar incidir en las elecciones presidenciales, las familias de los policías secuestrados en octubre pasado y que serían liberados la próxima semana se preparaban para recibir a los rehenes.

“Quieren engañar a los colombianos con esto que parece una compra de voto: tratan a los secuestrados como mercancía electoral”, señaló el Presidente, en referencia al anuncio de las Farc de que pondrán en libertad a los agentes Carlos Alberto Legarda y Éder Almanza.

Ellos fueron plagiados en un ataque en Putumayo, en octubre del año pasado, y serían entregados al candidato presidencial Álvaro Leyva.

El ex ministro conservador no salió bien librado de la situación, pues desde varios sectores políticos se le señaló como beneficiario de la movida de la guerrilla. “Si las Farc querían hacerle un favor a Leyva, les salió al contrario, porque se parece a lo que hicieron con (Andrés) Pastrana en 1998 y el país no quiere repetir esa historia”, dijo Antonio Navarro Wolf, precandidato del Polo Democrático.

Leyva respondió que los dardos que ha recibido se deben a “envidias políticas” y anunció que empezó gestiones para traer de regreso a los dos policías, que tendrían problemas de salud causados por el cautiverio en la selva.

Los esperan Desde el domingo, cuando se conoció la noticia, las casas de los dos secuestrados son un hervidero de gente. En la de Carlos Alberto Legarda, en Candelaria (Valle), su familia cuenta las horas.

El 23 de octubre del 2005, cuando lo tomaron cautivo, estaba de licencia.

Ante la falta de certidumbre tras el ataque, sus padres –María del Rosario Rosada y León Legarda– viajaron a Putumayo, con plata recolectada por sus vecinos, y lo buscaron por La Dorada, La Hormiga, Puerto Asís y Mocoa, sin encontrar respuestas.

Ahora, como los familiares de Éder, sólo esperan que la guerrilla cumpla su palabra.

28 HERIDOS Y 16 MUERTOS HAN DEJADO NUEVE ATAQUES DE LAS FARC CONTRA ‘EL CORAZÓN’ DEL DESPEJE.

El más reciente ataque de las Farc contra la población civil de San Vicente del Caguán se presentó el 25 de febrero, cuando le dispararon a un vehículo de transporte público que salió del municipio con destino a Florencia. Nueve personas, entre ellos dos encuestadores del DANE, murieron; 14 pasajeros quedaron heridos.

En octubre 6 del 2003, Ismael Hoyos Rey, registrador municipal, y otra persona que no fue identificada resultaron heridas por el estallido de una granada que fue lanzada por subversivos de las Farc contra una patrulla de la Policía.

El atentado ocurrió en una calle donde funcionaban bares y discotecas del municipio.

El 26 de abril del 2005 murió el concejal Jairo Quiñónez, luego de un atentado de la guerrilla. Con él fueron tres los cabildantes de San Vicente asesinados en el primer trimestre de ese año en el pueblo.

En mayo 27 del 2003, las Farc detonaron 100 kilos de explosivos, que camuflaron en la red de alcantarillado de la población y en cercanías a la Alcaldía y a la estación de Policía. Un niño de 8 años murió cuando le cayeron los escombros de su casa, situada a 100 metros de las edificaciones. Dos personas quedaron heridas.

El 7 de julio del 2002 fue asesinada la esposa del ex alcalde del municipio Noé Ortega, quien estaba amenazado por las Farc. La mujer recibió 30 disparos.

En junio 24 del 2004 fueron asesinados el secretario general de la Alcaldía, Miguel Arcángel López, y su esposa. El 30 del mismo mes, los guerrilleros atacaron el puesto de Policía. Para ello detonaron un carro bomba con 50 kilos de anfo. La onda explosiva destruyó 14 vehículos y afectó 60 casas. Sólo en ese año se presentaron otros 14 atentados con bombas o granadas.

El 3 de abril del 2002, siete personas fueron heridas al estallar una bomba, activada por las Farc, en el barrio Simón Bolívar, en la salida hacia el aeropuerto de la localidad. En noviembre del mismo año, la explosión de una granada dejó tres niños heridos. El artefacto fue lanzado contra agentes que se movilizaban en una patrulla.

Dos semanas de ofensiva guerrillera.

En lo que va corrido del año, los civiles han sido víctimas de los ataques más graves cometidos por las Farc. El sábado 25 de febrero masacraron a nueve pasajeros de un bus que salió de San Vicente del Caguán y el lunes mataron a nueve de los 11 concejales de Rivera (Huila).

Con sus ataques, ese grupo ha violado reiteradamente el Artículo 3 Común a los Protocolos de Ginebra, que prohíbe que los civiles y sus bienes, así los combatientes en estado de indefensión, sean asesinados, heridos o afectados por las acciones de los bandos.

Para sabotear la erradicación manual de coca en La Macarena, los frentes de las Farc en la zona han forzado el desplazamiento de por lo menos 3.000 personas.

El sábado, en un ataque con cilindros-bomba contra Montebonito (Caldas), mataron a dos civiles, entre ellos un bebé de seis meses, y a un policía. El caserío quedó semidestruido.

En Putumayo, guerrilleros del frente 48 acosan permanentemente las vías, lo que ha provocado desabastecimiento de alimentos y combustibles entre la población. Los hospitales del departamento, que han sido víctimas de ataques contra sus ambulancias, están entre los más afectados por esa situación.

Los ataques, la voladura de torres de energía (12) en Antioquia y el ‘paro armado’ en el suroriente del país buscan afectar las elecciones.

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