En la variedad está el placer dicen ellas

En la variedad está el placer dicen ellas

(EDICION BOGOTA) Algunas abuelas recuerdan que nunca les dejaron tocar y besar al novio antes del matrimonio, para evitar que cayeran en los deleites del cuerpo. Ellas, a su vez, vigilaron celosamente a sus herederas durante las visitas de los pretendientes para que ninguna mano buscara lo que no se le había perdido. Años después, muchas jóvenes debían mentirles a sus madres para pasar la noche con sus galanes.

05 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

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Al parecer, en las lides del placer femenino, todo tiempo pasado fue peor.

Hoy, las descendientes de las colombianas que fueron recatadas sexualmente hablan claro de sus pasiones y atacan de frente. “Ellas están pasando del rol pasivo al activo –dice el psiquiatra Carlos Pol–. Ahora escogen a los hombres, que se ven obligados a estar más pendientes de complacerlas, so pena de ser castigados”.

Otros recurren a la historia para dar otra opinión. “Ahora hay más espacios para revelar lo que nos sucede a las mujeres cuando cogemos al toro del sexo por los cuernos, pero es obvio que el género siempre ha conocido el placer –asegura la psicóloga Lucía Rojas–. El poder mítico que se les ha atribuido a figuras históricas como Cleopatra o las brujas que la Inquisición mandó a la hoguera radica en su fuerza sexual”.

El menú sexual femenino contemporáneo ofrece variedad. Hay universitarias que ven el bisexualismo como un ciclo de experimentación, algunas ejecutivas o extranjeras de paso se meten la mano a la cartera para pagarle a un hombre por satisfacerlas, hay mujeres infieles que confiesan su pecado y las más lanzadas ‘comen a la carta’. (Ver opinómetros y testimonios).

Por su parte, los hombres, según el sondeo de EL TIEMPO, reconocen nuevas formas en la sexualidad femenina. El 22 por ciento de los consultados aseguraron saber de mujeres que les han pagado a conocidos a cambio de sexo.

Pero los estereotipos masculinos se mantienen. El 40 por ciento de los encuestados no perdonaría una infidelidad por ningún motivo y apenas uno de cada diez lo haría. La mitad dice que las relaciones entre mujeres son incorrectas o inmorales. .

Un lío de la Madonna Muestras de esa nueva actitud femenina se ven constantemente en los medios.

Algunas divas de la escena local y mundial han aprovechado su condición de famosas para derribar tabúes y prejuicios sexuales a través de ellos.

Durante la entrega de los premios MTV del 2003, Madonna besó en la boca a sus colegas Britney Spears y Christina Aguilera. Uno que otro se sonrojó y empezó a despotricar.

Y en el contexto local también hay cambios. “Este estado bisexual viene y va, es un término medio donde se es gay, lesbiana y straight (heterosexual).

Digo ‘estado’ porque no se es bisexual, se está bisexual”, escribió la actriz Patricia Castañeda en un artículo que escandalizó.

Del otro lado, según expertos en el tema, los hombres tiemblan al enterarse de que las mujeres son dueñas de sus cuerpos y tienen las mismas fantasías que ellos.

“Con ese papacito, quién no se le mide a ser infiel”, le han dicho varias mujeres televidentes a la actriz Katty Sáenz en la calle. “Ellas justifican la traición porque el man que es mi marido en la telenovela se comporta como una rata”, cuenta la protagonista de Juegos Prohibidos.

“Era más fácil escoger que ser escogido –dice Pol–. Ahora son ellas las que padecen el síndrome de Don Juan y asustan a los hombres que estaban acostumbrados a no satisfacer sus deseos”.

Ellos, a su vez, no parecen cómodos con esta realidad. Un poco más de la mitad de los consultados aseguraron que se rehusarían a tener sexo sin compromiso.

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Platos a la carta Sonia, 30 años, publicista.

Las mujeres mienten cuando aseguran que le confiesan sus más íntimos secretos a su mejor amiga. En mi caso, ella sí conoce mi doble vida. A veces salgo con varios a la vez, dos o tres. Solo para tener sexo.

Siempre voy a preferir un tipo ‘bueno’ que uno feo, pero a veces hay descaches. A la larga, no me importa convencer a nadie de que no es mojigatería, sino una forma de vivir la sexualidad.

La mayoría se sorprendería al enterarse de que muchos señores deciden callarse las relaciones. Tal vez se sienten heridos en su orgullo masculino, quizá porque no son ellos quienes escogen y desechan.

En algún lado leí que a esto se le conoce como la ‘masculinización’ femenina. No lo creo. Simplemente tomo las decisiones y hago propuestas.

UNA SENSIBILIDAD DISTINTA Jennifer, 21 años, estudiante de música El cuento no es decirle a todo el mundo que se siente placer con hombres y mujeres, porque estoy convencida de que es una etapa con principio y fin. El juego está en tratar de ir cada vez más allá, sin temor, porque el cuerpo no se debe reprimir. Cuando estaba en el colegio solo tenía novios o amigos, pero igual había ‘frescura’ con varias de mis compañeras de estudio: nos bañábamos juntas, nos mirábamos crecer y nos podíamos cambiar la ropa una enfrente de otra, mientras hacíamos comentarios sobre el cuerpo desnudo. No haría eso delante de un hombre, a menos que me guste. La curiosidad no logró vencer al temor de la adolescencia. Creía que si se enteraba mi familia, me iba a rechazar. En la universidad tengo amigas más ‘loquitas’ pero igual de bacanas. Nos besamos y nos consentimos entre nosotras y, a veces, hasta preferimos dormir juntas después de la rumba y no con los ‘manes’ con los que estamos saliendo o los novios. Me parece que eso hace parte de mi intimidad y no debo estar gritando cómo lo hacemos. No siento que estemos enamoradas entre nosotras, pero encuentro que hay una sensibilidad que la mayoría de los hombres no tiene. No soy lesbiana, lo veo como una experiencia para saber qué es lo que me gusta de verdad.

DE 40 MIL A 50 MIL POR HORA “Hola, te llamo para conversar porque vi tu aviso”, le dice una extranjera a Diego, masajista exclusivo para damas. La mayoría de sus clientas, doce en los últimos ocho meses, estaban de viajes de negocios. Él consigue el contacto a través de un celador de un prestigioso hotel o por un aviso clasificado. Otras de sus amantes ocasionales han sido ejecutivas con una vida social limitada por la escasez de tiempo.

“He atendido chilenas y argentinas en busca de amiguitos”, dice. Una de sus clientas tiene 32 años y es asesora de sistemas. “Me excita lo prohibido de pagarle a un sardino para que haga lo que no pueden los que se proclaman como machos”, dice ella. El deseo de pasión y cariño es su rasgo en común.

Según varios de los ‘masajistas’, los llaman mujeres de todos los estratos, que tienen entre 20 y 50 años.

CANAS AL AIRE Marcela, 24 años, ingeniera de sistemas Desde que nos vimos hubo química. Como a los quince días, él me pidió el número del celular y quedamos de salir. Ese fin de semana nos vimos y la ansiedad era grandísima porque nunca le había ‘montado los cachos’ a mi novio y menos después de dos años y medio con él. Salimos a rumbear al apartamento de un amigo y en esa los tragos llegaron a un nivel en donde las cosas se ponen calientes. Después de estar prendidos, los besos no pararon y hasta fueron mejores que los que uno se da con el novio, porque a veces son sin deseos y por costumbre. Una cosa llevó a la otra y esa noche fue una de las mejores. El tipo era tierno, buen amante, respetuoso y amable, elementos buenos como para sentir que no me había equivocado.

Al día siguiente sonó el celular y era mi novio que me preguntaba qué tal noche había pasado y la conciencia me recordaba que lo había hecho con alguien nuevo por el efecto de los tragos y las ganas reprimidas.

Lo más duro es reconocer que tenemos necesidades iguales a las de los hombres. Siempre hemos sido muy criticadas por la sociedad machista en que vivimos. Nosotras también nos fijamos en ellos y los deseamos, es así como cuando a uno le gusta un chico, más que a su novio, se nos pasa por la cabeza tener algo con él.

Se ha dicho de la mujer Durante la Inquisición (1183-1834), la Iglesia dijo que solo las mujeres feas eran apropiadas para exorcizar.

El pensador medieval Santo Tomás (1225-1274) afirmó que besar y tocar a las mujeres era un pecado.

Sigmund Freud (1856-1939) dijo: “La gran pregunta que nunca ha sido contestada es: ¿qué quiere una mujer?”.

“La intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre”, escribió Rudyard Kipling (1865-1936).

"Los dos estábamos locos por las chicas", contó Groucho Marx (1890-1977) al hablar de una chica con la que había convivido 2 años.

“A cualquier mujer le gustaría ser fiel. Lo difícil es hallar al hombre a quien serle fiel”, dijo la actriz Marlene Dietrich (1901-1992).

Isabel Allende (1942), escribió: “Las mujeres son tan infieles como los hombres, porque si no, ¿con quién lo hacen ellos?”.

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