UN HOMBRE DE LA RAZA ROCKERA

UN HOMBRE DE LA RAZA ROCKERA

Después de grabar cuatro discos con Los de Fuego entre 1963 y 1965, Sandro emprendió su carrera como solista. Desde entonces ha grabado más de 40 discos, en Argentina y en México. (EDICIÓN NACIONAL)

05 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Pero aún así, su dimensión la dan otros trabajos en la década del 90, que lo catapultaron no ya a ser el ídolo de una generación sino a convertirse en uno de los artistas más res-petados de la Argentina.

León Gieco lo convocó para grabar Amigo; Julio Bocca, llegado desde la danza clásica, lo hizo cantar en uno de sus espectáculos mientras él bailaba.

Charly García y Pedro Aznar lo invitaron a participar en su disco Tango 4, donde interpretó Rompan todo, fiel a sus orígenes rockeros, y el propio Sandro se permitió el lujo de convocar a Olga Guillot para grabar juntos Arráncame la vida, un hermoso bolero que anticipó su disco Clásico con las mejores letras del género.

Todo, después de que Charly García confesó en público que Sandro había sido su “maestro”. A partir de entonces, escuchar o hablar bien de Sandro había dejado de ser lobo para ciertos sectores de la sociedad argentina.

Al fin de cuentas venía del rock y su único pecado no había sido cantar La felicidad sino generar un producto para penetrar en el gran público. Un caso similar al del francés Jhonny Holliday, quien amén de ser ridiculizado por la crítica, es seguido por una legión de fieles desde hace casi 40 años.

En sus últimas apariciones no dejó de reírse de sí mismo ni de su gordura ni de su estilo. Esas chanzas quedaron reflejadas cuando grabó un tema con Jairo, en el último trabajo discográfico de este, Ferroviario (2004). El tema Pulsera de oro macizo, donde el personaje no era otro que Roberto Sánchez, hace alusión a esa pulsera que luce orgulloso al igual que “el chaleco de terciopelo y dos cachetadas a los costados del pelo…” Pero el punto más alto lo marcaron los rockeros que en el 2000 plasmaron su respeto tardío en un disco Tributo a Sandro, donde desde Dividos a Ataque 77 y Virus a Aterciopelados, o desde los chilenos de Javiera y los Imposibles hasta los mexicanos de Molotov, lo reconocieron como miembro de “la raza”, con nuevas versiones de sus viejos temas.

J.V

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