La pasión en vida de la gran Manuela Sáenz

La pasión en vida de la gran Manuela Sáenz

Si la vida del Libertador Simón Bolívar fue apasionada en todo el sentido de la palabra y en particular sus últimos años estuvieron llenos de drama e infelicidad en un país convulsionado, no se puede decir menos de la vida de Manuela Saénz, una quiteña que acompañó a Bolívar en los últimos 7 años de vida.

04 de marzo 2006 , 12:00 a.m.

Poco antes de morir Bolívar en Santa Marta, fueron precisamente los paisanos de Manuela, quienes hicieron una colecta pública y le pidieron que se radicara en Ecuador. La plata y el pedido no alcanzaron a llegar al General.

Muerto el Libertador, la vida para Manuela Sáenz se hizo azarosa y llena de todo tipo de dificultades y desgracias. Su vida de gloria se desplomó y cayó en un abismo.

“El primer impulso de Manuela al conocer su inmensa desgracia fue suicidarse. La grandeza de su pasión exigía un desenlace brusco, fatal. Sin pérdida de tiempo se dirigió al pueblecillo de Guaduas y se hizo morder de una víbora”, es el relato brutal de Alfonso Rumazo González, en la biografía del personaje, que acaba de ser puesto en circulación por primera vez en Colombia, pero que fue escrito hace más de 30 años.

El libro forma parte de una serie de biografías de la editorial y que incluye obras completas sobre la vida de Nicolás de Federmán, Enrique Olaya Herrera, Mariscal Antonio José de Sucre y Gonzalo Jiménez de Quesada.

“Avanza el mal, casi galopando. ¿A dónde va? Sin rumbo, pero, al paso, penetra a la casita de Manuela y sus negras y da ahí el zarpazo. Cae primero Juana Rosa, que no tenía sino poco tiempo de servicio en casa de la Libertadora. ¿Después?...el golpe mortal fue rápido para Manuela. Alta temperatura, dolor horrible en la garganta, incapacidad para respirar, hasta que el día 23, a las seis de la tarde ¡todo queda consumado!. La difteria apagó esta vida, por asfixia, como la tisis ahogó la existencia del libertador”. Los restos de Manuela fueron llevados a una fosa común y sus pertenencias quemadas para evitar la propagación de la enfermedad.

Un libro lleno de todo tipo de hechos ligados a la historia nacional del momento y que de paso hace reflexionar sobre el recorrido de violencia y de bronca política que siempre ha padecido el país.

Ciertamente la obra es la semblanza “positiva” de Manuela Sáenz, pero se debe reconocer que es producto de una seria investigación.

silgom@portafolio.com.co.

* Manuela Sáenz. Alfonso Rumazo González. Intermnedio Editores.

228 páginas.

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