AGUA DE DIOS, DEL DOLOR A LA ESPERANZA

AGUA DE DIOS, DEL DOLOR A LA ESPERANZA

Rechazados por una sociedad que les temía, un grupo de personas que padecían el Mal de Hansen o lepra se refugiaron hacia 1870 en lo que ahora es Agua de Dios. Los enfermos habían llegado inicialmente a Tocaima atraídos por las aguas termales y el clima benéfico pero fueron expulsados por temor al contagio. Esto los obligó a deambular hasta que hallaron en un paraje cercano una fuente de agua azufrada y saludable donde se instalaron, y de la cual tomó su nombre la población.

30 de octubre 1990 , 12:00 a.m.

Pero allí se acentuó aún más su condición de aislamiento. El sitio se convirtió en un leprosario y desde 1894 hasta 1962 se tendió un cerco que impedía la entrada de los sanos y la salida de los enfermos. Todas las víctimas de la lepra fueron obligadas a permanecer allí debido a la errónea creencia de que el mal era muy contagioso. Equivocación que solo a mediados de este siglo la ciencia rectificó.

Las condiciones de abandono de esta población comenzaron a disminuir con la llegada del padre salesiano Miguel Unía, en 1891. El llevó alivio material y espiritual, e inició con unos pequeños talleres de oficios y un internado la redención de Agua de Dios.

Noventa y nueve años después son muchos los sacerdotes salesianos que han entregado su vida al servicio de estas gentes.

Ya la lepra no es la antigua enfermedad que generaba temor con solo nombrarse, ni Agua de Dios el pueblo condenado al que nadie podía acercarse y del cual nadie podía salir. Esto, gracias al trabajo sacrificado y humanitario de los Salesianos, las Hermanas de la Presentación y al Instituto de Los Sagrados Corazones. Esta última agrupación nació en Agua de Dios cuando el padre Luis Variara convirtió en religiosas a varias víctimas del Mal de Hansen, y actualmente trabaja también en Europa, Africa y Asia. Municipio desde 1963 Agua de Dios, 114 kiló metros al suroeste de Bogotá, pasó a ser un municipio el 29 de noviembre de 1963. Hoy en día es una población de 90 kilómetros cuadrados que tiene los mismos ser vicios y las mismas dificultades de cualquier otro sitio en el país. Allí viven aproximadamente 15.000 habitantes, en su gran mayoría sanos.

Cuenta con calles pavimentadas, tres hospitales, una clínica, un centro de salud, un ancianato, cuatro internados para niños, sala cunas, un banco, guarderías, jardines infantiles, concentraciones escolares, una plaza de ferias, una de toros, una sucursal de la Caja Agraria, un coliseo, campos de fútbol, un acueducto con planta de tratamiento para las aguas negras del Río Bogotá, una sede de Telecom, un teatro y tres colegios de bachillerato agropecuario, comercial y clásico.

Hay además un templo, diez casas religiosas y doce centros de culto. Durante estos años nunca han olvidado que la fe es la mejor terapia.

Buena parte del progreso se le debe a la fundación Van Galen, que lleva 23 años trabajando en Agua de Dios, y al gobierno holandés, que a través de ella costea varias obras sociales.

La fundación lleva el nombre del padre salesiano holandés Frans Van Galen, quien llegó en 1931 a Colombia para ayudar a combatir la enfermedad en el lugar.

Agua de Dios ha cambiado. La lepra casi ha desaparecido, los niños son educados y reciben al menos una comida al día en los restaurantes de la fundación Van Galen. Aunque aún hay pobreza, lo que por mucho tiempo se conoció como la ciudad del dolor , ahora se ha convertido en la ciudad de la esperanza .

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