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DUBROVNIK: LOS BEBÉS DEL REFUGIO

DUBROVNIK: LOS BEBÉS DEL REFUGIO

Los bebés nacidos durante los combates en Dubrovnik pasan sus primeros días de vida en un refugio subterráneo, y sus llantos ahogados por las descargas de los morteros se escuchan a través de las bocas de ventilación. Cuando el Ejército yugoslavo conducido por serbios atacaba el histórico puerto adriático, las madres a punto de dar a luz y los bebés fueron llevados a un refugio nuclear debajo del hospital Mederevo. Una hilera de bebés cuyas edades oscilaban entre uno y 15 días gemían sobre una litera. Tres de ellos habían sido sacados de las incubadoras cuando empezó el bombardeo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
18 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Las madres embarazadas en camisones y batas se amontonaban en literas color caqui. El refugio albergaba a 15 mujeres embarazadas, cinco mujeres que acababan de dar a luz y 14 niños y bebés, nueve de ellos enfermos.

Trasladamos los pabellones de maternidad y pediatría aquí abajo cada vez que hay un ataque , dijo la pediatra Vera Vuckevic, a cargo del refugio. El hospital trata de conservar un mínimo de bebés en el pabellón por razones de espacio y para que el pabellón sea de más fácil traslado. Dejamos ir a sus casas a los bebés que pesen más de dos kilos y medio, salvo, por supuesto, que estén enfermos o que tengan algún tipo de infección , dice. La frustración Marica Majic, de 27 años, yacía en una litera junto a su hijo Josip de once horas de vida, y dijo que dio a luz entre dos ataques de artillería. El parto empezó porque me asusté con las explosiones. Es terrible, terrible . Aunque atestado, el refugio estaba en orden y limpio, y el equipo de enfermeras y monjas conservaban buena cara y ánimo a pesar del ruido de las bombas.

Es un refugio relativamente bueno dijo Vuckevic. Tenemos las condiciones higiénicas mínimas que necesitamos . El doctor Zaim Custovic dijo que los ataques habían sido especialmente traumáticos para los niños. Tenemos muchos trastornos relacionados con el estrés, como niños que mojan la cama, no pueden hablar, se muerden las uñas, tienen un llanto incontrolable y tics nerviosos .

Tendido en una cama en un rincón del refugio estaba Hrvoje, de 17 meses, ardiendo de fiebre y enfermo de bronquitis. Lloraba mientras su madre le ponía paños limpios en la frente.

Srdjan Saltaric de cinco años yace en silencio sobre una litera después de haber sido alcanzado por una metralla mientras su familia compraba un boleto de tren para huir de la ciudad.

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