UN JOVEN ANTICUARIO

UN JOVEN ANTICUARIO

El arte antiguo sedujo a Carlos Calle, joven bogotano que desde los 7 años, en complicidad con una prima, reunían algo de dinero para ir a merodear por los anticuarios bogotanos. Siguiendo sus impulsos de cazador de antigedades y piezas de colección, estudió historia del arte en Londres.

16 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Ahora, de nuevo en Bogotá, a pesar que aquí no hay una tradición de coleccionistas de antigedades, decidió abrir su propio anticuario.

Buscó detenidamente su ubicación y logró conseguir parte del castillo del Mono Osorio para ubicar allí sus dos mil objetos que lleva y trae: porcelanas japonesas de la II Guerra mundial, cristales Dann, Lalique, porcelanas Sevres, armarios art deco, sofás republicanos, mesas de diversos estilos, algunas pinturas y numerosas fotografías entre las que de pronto puede el visitante desprevenido encontrar a algún familiar.

El joven anticuario vivió en una gran casa del barrio Teusaquillo toda su infancia. Una casa con 16 cuartos repletas de antigedades y así aprendió a quererlas y a apreciarlas.

Dice que es un negocio nuevo y difícil. No es propiamente el mercado de las pulgas donde la gente puede encontrar cosas sin valor. Todo lo que vende tiene el sabor de lo antiguo Empezó con su trajín hace dos años con un pequeño local en la calle 75 con carrera 6a., que aún conserva.

Adquiere los objetos que posteriormente vende en diversos sitios, en ventas y en insólitos lugares, también van en su búsqueda, familiares herederos de familias adineradas de antaño, ahora venidas a menos y que se han visto con la necesidad de vender poco a poco su valioso patrimonio.

Este bogotano bachiller del colegio corazonista de Medellín realizó estudios de comunicacion social y filosofía. Es un enamorado de su trabajo. Le gustan las buenas piezas, las que simplemente le llaman la atención o las que son comerciales. También y pese a su edad hace avalúos. Lo que más vende son muebles, escritorios, alacenas y objetos de sala y comedor.

Su mejor pieza son todas; armarios en comino o roble con espejos en cristal de roca que vende, pero le da pesar desprenderse de estas.

En su anticuario vende relojes, sombrereros, jarrones, hermosas lámparas con cubrebombillos en fina opalina. No todo cuesta millones, dice hay cosas para todos los presupuestos. Todo depende del gusto del comprador . (Calle 75 # 6-84).

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