SE NOS VINO TODO ENCIMA

SE NOS VINO TODO ENCIMA

A las 9:30 de la noche del pasado miércoles setenta hombres de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) asaltaron a Pasca (Cundinamarca) y, tras destruir totalmente el cuartel de Policía, hirieron a tres uniformados. A esa hora, tres columnas subversivas ingresaron en silencio por el sur y el norte a la localidad y se dirigieron a las instalaciones de la Policía.

15 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Al llegar allí, los insurgentes ocuparon posiciones estratégicas para evitar que los agentes que custodiaban el lugar salieran y abrieron fuego de fusiles contra las instalaciones.

Los agentes José Gustavo Molina, Adelmo Vergara y John Celis Torres, que vigilaban el lugar, trataron de responder al ataque pero recibieron una lluvia de granadas y disparos de fusil.

Los disparos se prolongaron por espacio de 15 minutos. Los habitantes corrieron entonces a buscar refugio bajo las camas y en los sanitarios de sus viviendas para evitar ser alcanzados por las balas.

Cuando empezamos a escuchar los disparos nos tiramos al piso y luego nos arrastramos hasta las camas, pero yo no podía meterme porque eran muy bajitas. Me pareció que había pasado un siglo y no terminaban de disparar , señaló William Pardo, vecino al cuartel.

Algunos impactos hicieron blanco en las puertas de las viviendas aledañas al cuartel de Policía y también en las instalaciones de la Caja Agraria.

Hacia las 9:45, los agentes aún trataban de neutralizar el ataque de los insurgentes disparando hacia el exterior. Entonces un grupo de subversivos instaló una carga explosiva cerca de la fachada de la edificación.

La violenta explosión produjo el desprendimiento de las paredes, y el techo de la estructura del cuartel cayó sobre los agentes. Entonces los subversivos reiniciaron el ataque con granadas y morteros.

Los agentes, heridos y acorralados, saltaron entonces el muro que separa la cárcel municipal del cuartel para protegerse. La prisión estaba sola porque el único reo que allí había, Carlos Alfonso Solórzano, se fugó hace 20 días.

Luego del ataque con granadas y cohetes, los insurgentes procedieron a prender fuego a las instalaciones, a tiempo que un piquete de guerrilleros trataba de ingresar a las instalaciones de la Caja Agraria, pero no lo lograron.

Escuchábamos que decían los civiles en sus casas, que no salgan los civiles, todos en sus casas . Luego de las explosiones empezaron a gritar que pasaran la gasolina y los fósforos , señaló una atemorizada mujer residente en el sector de la estación policial.

Las llamas destruyeron los archivos de la institución y los inmuebles que allí se encontraban. En segundos el incendió traspasó los muros del cuartel y trató de propagarse a las residencias vecinas. Nos van a acabar Yo me entré con la niña pequeña a una pieza y me metí debajo de la cama, pero nos tocó salirnos cuando empezó a incendiarse todo. Dije, Virgen Santísima, se vino todo esto encima, ahora sí nos van a acabar, nos cayeron vidrios, piedras, de todo... , relató una mujer que pidió reserva a su nombre.

Los otros dos agentes destacados para la seguridad de la población se hallaban en sus casas, pero no lograron salir porque los guerrilleros disparaban a todo lo que se movía.

Durante los primeros disparos, los agentes alcanzaron a pedir refuerzos a Fusagasugá, pero cuando los comandos se aproximaban a la población fueron atacados sorpresivamente en el sitio Buenos Aires.

Los uniformados, tras sostener un corto intercambio de disparos, se desplazaron entonces a pie hasta la cabecera municipal.

Hacia las 10 de la noche, las columnas guerrilleras que destruyeron el cuartel se dirigieron a la plaza principal de Pasca y, luego de hacer una escalera humana, penetraron en la sede de Coopsibaté.

Allí en ese lugar destruyeron las máquinas y los vidrios de las oficinas e intentaron abrir la caja fuerte donde se hallaba depositado un millón de pesos, pero no lo lograron.

En ese sector, un grupo de hombres disparó contra el transformador principal que surte de fluido eléctrico y dejó sin luz a la población.

Treinta minutos después, cuando aún no arribaban los refuerzos enviados desde Fusagasugá, los insurgentes detuvieron cinco vehículos y bajaron a sus conductores para emprender la fuga en los automotores.

Las autoridades del departamento viajaron ayer a la zona, pero no pudieron realizar el consejo de seguridad que tenían proyectado, porque el helicóptero no pudo aterrizar debido al mal tiempo.

El gobernador Andrés González Díaz dijo que de todas maneras convino con el Ejército y la Policía redoblar la vigilancia y las medidas de seguridad en los sitios más sensibles a la acción guerrillera.

Los agentes heridos fueron trasladados al Hospital Militar en Bogotá y a un centro asistencial de Fusagasugá.

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