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El secreto de Uribe

El secreto de Uribe

(EDICIÓN BOGOTÁ) Ya hizo carrera el calificativo de 'efecto teflón' para describir la capacidad del presidente Álvaro Uribe de mantener su imagen intacta. No hay escándalo, salida en falso, ni revés político que lo afecte. Entre más lo critiquen, más sube en las encuestas y más bajan sus opositores.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de febrero 2006 , 12:00 a. m.

Sin embargo hay quienes dicen que esa etiqueta es equivocada. Que la persistencia de esa altísima favorabilidad se explica por los logros del Presidente en materia de seguridad, el eje de este gobierno, los buenos resultados económicos y porque en los demás temas la opinión pública ve a un Presidente trabajando y entregado. Es decir que aunque los problemas no se han resuelto la gente siente que al Presidente le duelen y no duerme por tratar de resolverlos. Mientras tanto los colombianos no ven en ninguno de los demás candidatos alguien capaz de lo mismo. Pero eso tal vez no es suficiente para explicar por qué casos como el del senador Rafael Pardo o la purga de las listas uribistas no le han tocado ni un pelo. Aunque su estilo de gobierno es de omnipresencia, -Uribe es en realidad el ministro de todas las carteras, el director de todas las agencias del estado-, cuando hay error, cuando hay crisis, señala a 'los culpables' y logra que la opinión pública lo vea ajeno a la equivocación. Por ejemplo en el caso Pardo, Juan Manuel Santos reveló la acusación, el comisionado Restrepo fue el origen y quien la difundió en últimas, a nombre del gobierno, fue la oficina de prensa de la Casa de Nariño. El que puso la cara y ofreció disculpas, aunque fuera a medias, fue el Presidente mientras que los otros recibieron el golpe. Santos bajó 10 puntos en la última encuesta Gallup bimestral, a Restrepo varios jefes políticos le pidieron la renuncia y el jefe de la oficina de prensa tendrá que declarar ante la Procuraduría.

En el caso de las listas pasó algo similar. Dieb Maloof, Habib Merheg, Luis Eduardo Vives, Jorge Caballero, Jorge Castro, Rocío Arias y Eleonora Pineda son todos uribistas, le han ayudado mucho a este gobierno y no era raro verlos hasta hace un tiempo en Palacio. Pero ahora que fueron expulsados por supuestos vínculos con los 'paras', el Presidente les cierra las puertas de su despacho, no les pasa al teléfono y les ordena a los demás jefes políticos que no los reciban en sus listas. De esa forma logra que la opinión lo vea lejano a esos congresistas descarriados, el golpe lo reciben los jefes de los partidos y una vez más él sale ileso.

Como resultado buena parte de los colombianos hace una diferenciación novedosa. Tal vez quien mejor la explica es la representante Gina Parody quien dijo hace unos días que "una cosa es Uribe y otra el uribismo". De esta forma, desafiando el refrán ‘dime con quien andas y te diré quien eres’, el Presidente ha logrado convertirse en un fenómeno de opinión sin precedentes en Colombia.

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