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Sin rastro de hermano de gobernador

Sin rastro de hermano de gobernador

El Ejército y La Policía barren a esta hora los alrededores de la carretera vieja hacia Neiva, en Florencia (Caquetá), por donde guerrilleros de las Farc se llevaron el sábado a cuatro personas, entre ellos a Roberto Claros, hermano del gobernador Juan Carlos Claros. (EDICIÓN BOGOTÁ)

Los uniformados tienen una recomendación especial del mandatario de los caqueteños: que tengan prudencia y no busquen un contacto armado con el grupo de secuestradores. Y a los guerrilleros, Claros les pidió que respeten la vida de su hermano y le suministren los medicamentos que su condición física requiere. Él es hipertenso y tiene problemas de sobrepeso que a veces le dificultan respirar normalmente.

“No estaba amenazado. Sabemos del difícil clima de orden público en el Caquetá, pero jamás nos imaginamos que a mi hermano, que no tiene ningún problema con nadie y solamente se dedica a sus actividades comerciales, le fuera a pasar esto”, dijo el gobernador.

Agregó que nadie ha contactado a su familia para pedir rescate. Pero no se descarta que el móvil de la acción sea político, pues Claros ha sido uno de los gobernadores del país que más se la han jugado por la política de seguridad democrática del presidente Álvaro Uribe.

Ayer hubo revuelo en Florencia por el hallazgo de varios cadáveres en un descampado. La incertidumbre duró varias horas, pues se pensó que se trataba de Juan Carlos Méndez y Édgar Quintero, amigo personal y conductor de Claros, respectivamente, que también fueron secuestrados por las Farc. Las autoridades, sin embargo, descartaron cualquier relación entre los dos hechos.

La Policía allanó la residencia de una mujer, cuya identidad no fue suministrada, que estaba en el sitio de los hechos. Se investiga por qué los delincuentes no se la llevaron con el grupo y por qué sólo avisó del secuestro varias horas después.

Edilberto Trujillo, también plagiado el sábado, fue liberado horas después y ayer entregó su versión a las autoridades.

El general Jaime Calderón Valenzuela, comandante de la Brigada 12, dijo que las tropas cercaron el área para presionar la liberación. Los hechos ocurrieron en la granja Marsella, propiedad de Roberto Claros y ubicada en la vereda Nueva Jerusalén.

Cinco hombres vestidos como policías fueron los autores del secuestro.

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