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Hijos de 2 generales están en líos por ‘bautismo a golpes’

Hijos de 2 generales están en líos por ‘bautismo a golpes’

La noche del pasado lunes 9 de enero, el cadete recluta Quiñónez llegó al alojamiento de la compañía Rondón, en la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova, en Bogotá, con sus otros compañeros, después de la recogida.

Sus superiores, los alféreces (próximos a ascender al grado de subteniente), estaban repartiendo unos libros para la clase del día siguiente. Fue entonces cuando el alférez Sanmiguel se le acercó a Quiñónez –sus nombres completos no fueron suministrados por las fuentes–, que se encontraba lavando un inodoro.

Otro alférez que pasaba por el lugar, según relató él mismo, le dijo a Quiñónez que “olía a nuevo” (el cadete llevaba apenas cuatro días en la Escuela). A esta expresión, Sanmiguel habría contestado: “Deberíamos ablandarlo”. Le dio un puño en el hombro y lo llevó hasta las duchas.

Así empezó el episodio que hoy mantiene bajo una investigación interna al álferez y al recluta, que resultaron ser hijos de dos ilustres egresados: el general (r) Manuel Sanmiguel Buenaventura, asesor del comando del Ejército, y el general Guillermo Quiñónez, director de dicha Escuela.

¿Abuso de poder? Los testigos, cuyas identidades EL TIEMPO mantiene en reserva, aseguran que el cadete Quiñónez recibió la orden de Sanmiguel para que se parara contra la pared. Luego lo habría golpeado diez veces en la espalda, riñones y piernas.

Otras versiones señalan que fueron solo siete golpes leves y que “eran para darle moral”.

“Solo quería darle la bien-venida, como se hace con todos los cadetes reclutas”, señaló uno de los testigos.

Dos horas después, cuando Quiñónez ya estaba acostado, regresó Sanmiguel al alojamiento y, a las 11:30 de la noche, lo hizo levantar y le ordenó que hiciera ejercicios físicos que dentro del argot militar se llaman saltarines, pulgas y chulos (flexiones y abdominales).

Otro de los alféreces que presenció el hecho dijo que “lo de los golpes es normal en la Escuela”. Sin embargo, los llamados ‘recibimientos’ o ‘bautizos’, según los códigos militares, están prohibidos en el país (ver recuadro).

Al día siguiente, el cadete se levantó en mal estado y fue atendido por la médica Ángela Jaramillo. En la historia clínica el diagnóstico fue lumbago y espasmo muscular lumbar. Horas después hubo una segunda valoración firmada por la jefe del dispensario, capitán Patricia Pineda, que lo remitió al ortopedista para una revisión.

Fuentes militares indican que el episodio revivió un enfrentamiento que había de tiempo atrás entre los generales Sanmiguel y Quiñónez por un informe negativo que el primero pasó sobre el desempeño de la Escuela.

EL TIEMPO consultó tanto al general (r) Sanmiguel como al general Quiñónez, pero señalaron que para no entorpecer la investigación se abstenían de dar cualquier versión sobre lo ocurrido.

ASÍ SE INVESTIGA EN LA ESCUELA Inicialmente, la investigación es de carácter interno y la decisión está en manos del segundo comandante de la Escuela, ya que su director, el general Guillermo Quiñónez, se declaró impedido por ser el padre de uno de los implicados.

Este fallo puede ser apelado y la decisión en segunda instancia quedará en las manos del Consejo Académico. Sin embargo, un comité jurídico del Comando del Ejército y de la Justicia Penal Militar estará vigilando el proceso para que haya garantías procesales.

Aunque este tipo de asuntos son solucionados por el régimen interno de la institución, el general Sanmiguel decidió recurrir a un abogado particular para que defienda a su hijo.

Según el código de la Escuela Militar, las faltas en la conducta, como maltrato a los subalternos o fraudes, son causales de expulsión.

PROHIBICIÓN A RITOS BRUTALES Por orden del Ejército, hace varios años se prohibió la práctica de los llamados ‘bautizos’ a los cadetes reclutas, ya que va en contra de los derechos humanos.

Así mismo, el año pasado, la Dirección de la Escuela estableció que el tiempo de descanso de los cadetes es de 10 p.m. a 5 a.m. y no puede ser interrumpido. Además, tras un estudio del Departamento de Sanidad, se determinó que ejercicios de gran esfuerzo, como cuclillas, no se pueden realizar en exceso porque afectan la salud.

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