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La ciencia tiene las respuestas

La ciencia tiene las respuestas

(EDICIÓN BOGOTÁ) (PÁGINA 1-27)

El progreso económico de largo plazo proviene principalmente de los inventos y de tecnologías mejoradas. La revolución científica fue posible por la imprenta; la industrial por la máquina de vapor; la India se libró de las hambrunas por el aumento de la producción agrícola (la ‘revolución verde’).

La era actual de la globalización surgió con las computadoras y el Internet.

Así, cuando buscamos soluciones a los problemas más difíciles del mundo, es probable que también los hallemos en tecnologías nuevas.

Consideremos la pobreza en África. Se han dado todas las explicaciones concebibles, normalmente centradas en lo que los africanos hacen mal. Pero una visita allí deja en claro que la situación tiene más que ver con la lucha por la supervivencia en condiciones físicas difíciles que con cualquier problema especial único de las sociedades africanas.

Los agricultores africanos producen alrededor de una tercera parte de alimentos por hectárea de la que obtienen sus contrapartes alrededor del mundo, y el resultado es una hambruna que se agrava por una pesada carga de enfermedades. La malaria es un reto único debido a las especies africanas de mosquitos, especialmente aptas para transmitir enfermedades. Otras enfermedades parasitarias significan cargas extraordinarias en África.

Sumemos las malas condiciones de los caminos y la falta de autos y camiones, y lo que sigue es el aislamiento económico.

Con todo, las soluciones prácticas están a la mano porque la tecnología simple y de bajo costo puede tratar problemas específicos. La baja producción agrícola se puede solucionar con semillas mejoradas y tecnologías para la renovación del suelo y la administración del agua. La malaria es controlable con las nuevas redes de larga duración contra mosquitos y una nueva generación de medicinas efectivas. Las enfermedades diarreicas, con tecnologías prácticas para agua potable. Los teléfonos celulares, el Internet y más caminos pavimentados pueden romper el aislamiento de las aldeas africanas.

Los países donantes piden a los africanos que cambien sus políticas comerciales y sus instituciones gubernamentales. Esos cambios son importantes, pero el papel de los países ricos no se ha enfocado en cómo introducir tecnología práctica para resolver problemas prácticos. Y África es tan pobre que debe obtener ayuda financiera para escapar de la pobreza.

Los retos del desarrollo africano son sólo un ejemplo de cómo los problemas sociales difíciles pueden abordarse con tecnologías mejoradas. Lo mismo se puede decir del cambio climático generado por el hombre, otro problema global. Ahora mismo, los países ricos están modificando el clima al emitir miles de millones de toneladas de dióxido de carbono por el uso de carbón, petróleo y gas natural. En años futuros, China y la India contribuirán masivamente al problema.

Las nuevas tecnologías serán parte clave de la solución. Los automóviles ‘híbridos’, que combinan gasolina y baterías, pueden duplicar su rendimiento y reducir las emisiones a la mitad. Se han desarrollado maneras de capturar el dióxido de carbono resultante de la combustión del carbón en las plantas de energía y almacenarlo bajo tierra, para reducir esas emisiones a un costo relativamente bajo.

Consideremos también el agotamiento de los recursos pesqueros marinos por la sobrepesca. La demanda de pescado está creciendo y también la capacidad de capturarlo, lo que lleva a que algunas especies casi se extingan. La acuicultura mejorada aún no es perfecta, pero sí muy prometedora.

Un importante agrónomo dijo que en el mundo actual el científico está más cerca que nunca del agricultor, pero más lejos que nunca de los que elaboran las políticas. Los políticos no entienden la ciencia y rara vez buscan el consejo de los científicos y los ingenieros. Todo se ve como política y votos.

Es fácil descartar la sugerencia de que la tecnología puede ser la solución.

Después de todo, el avance tecnológico también requiere un buen gobierno, fuerzas del mercado, universidades efectivas y más. La política todavía tendrá un papel. Pero es tiempo de reconocer que los gobiernos están mal equipados para entender los sofisticados retos tecnológicos que enfrenta el mundo. Las agencias internacionales y los gobiernos deben asumir la responsabilidad de obtener las habilidades técnicas y científicas que necesitarán en el siglo XXI.

* Profesor de economía, director del Instituto de la Tierra, Universidad de Columbia.

© Project Syndicate, 2006.

Por razones de espacio, esta columna ha sido editada. Véala en www.eltiempo.com

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