Secciones
Síguenos en:
Una prohibición absurda

Una prohibición absurda

(EDICIÓN BOGOTÁ) (EDITORIAL DIARIO) (PÁGINA 1-26)

En una cuestionable interpretación de la Ley de Garantías, la Cancillería ordenó esta semana suspender durante seis meses todas las actividades de promoción de Colombia en el exterior. En muchos países existe la reelección inmediata y ninguno de ellos ha suspendido sus planes de acción cultural en el exterior por temor de que redunden en ventajas electorales para el mandatario de turno. No cabría imaginar, por ejemplo, que España congelara por seis meses los planes de su Instituto Cervantes, Francia el de sus Alianzas Francesas, Alemania el de sus Institutos Goethe e Italia sus activos centros culturales.

El artículo 32 de la Ley de Garantías electorales establece, en efecto, prohibición de realizar contratos a partir del 28 de enero al 30 de junio, a excepción de temas de seguridad, catástrofes, contratos de crédito público, reconstrucción de vías e infraestructura energética y de comunicaciones. Con mayor razón, dicha excepción tendría que ser extensiva a la promoción cultural de Colombia en el exterior.

Conviene recordar que la mejor manera de contrarrestar la mala imagen de Colombia relacionada con el narcotráfico, la guerrilla, los secuestros, etc., es la de difundir sus evidentes valores culturales. La propia Cancillería así lo sabe cuando su directora de Asuntos Culturales había previsto para Francia un ambicioso programa de eventos a fin de desvirtuar la desinformación en el caso de Íngrid Betancourt.

El caso de Portugal en este sentido es muy diciente: el lanzamiento en un mismo año en portugués de libros de autores colombianos (García Márquez, Mario Mendoza, Santiago Gamboa, Jorge Franco, Juan Carlos Botero y Plinio Apuleyo Mendoza). Una exposición de Olga de Amaral, otra de Artesanía y joyas y un Festival Gastronómico han permitido que la prensa portuguesa se ocupe ampliamente de Colombia en el sentido más positivo.

Es imposible imaginar que la presentación de una soprano colombiana, de una exposición de pintores, un festival de música o unas jornadas gastronómicas puedan ser interpretadas como actos que beneficien al presidente Uribe.

Tanto más que los destinatarios de estos eventos son franceses, españoles, italianos, alemanes, belgas, suecos o portugueses, que no pueden votar.

El aplazamiento por seis meses de estas actividades con la brusca cancelación de espacios o certámenes obtenidos con laboriosa anterioridad puede significar su cancelación definitiva en detrimento de la seriedad del país. No hay que olvidar, además, que a partir del 7 de agosto habrá presumiblemente un cambio en los jefes de las misiones diplomáticas.

Sin duda, a los juristas de la Cancillería colombiana se les fue la mano en escrúpulos y restricciones llevando la ley a un punto que jamás fue previsto por los legisladores. Es algo que debe ser examinado de nuevo y rectificado en beneficio del país.

editorial@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.