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Indemnizaron a 325 familias, víctimas de la violencia

Indemnizaron a 325 familias, víctimas de la violencia

Después de esperar durante más de tres años la ayuda del Estado y luego de afrontar la pérdida de un ser querido en algún atentado terrorista o en incursiones de grupos armados ilegales, 325 familias de Florencia (Caquetá) se sintieron aliviadas ayer. (EDICIÓN NACIONAL)

Con todas ellas comenzó el proceso de indemnización que busca reponer el daño que la violencia, producto del conflicto armado, causó en sus hogares.

La Oficina de Acción Social de Caquetá, les entregará, antes del 13 de febrero, 2.288 millones de pesos.

Cada una de los representantes de las víctimas, e incluso las mismas personas que sufrieron heridas o que perdieron algunas de sus extremidades, recibirán el equivalente a 40 salarios mínimos.

Una de ellas es Maebe Castro, una mujer que vende heliconias en Florencia y quien reclama el pago por la muerte de su hijo, Yeferson Alexander Yagüe, de 7 años, quien falleció por la explosión de una moto-bomba instalada en la zona rosa de la ciudad, el 28 de septiembre de 2003. El menor vendía dulces y cuidaba motocicletas.

También figuran los cuatro hijos de Elvira Guaraca de Hernández, una anciana que murió junto a su marido en la casa bomba instalada por las Farc en el barrio Brisas Bajas, en el 2003.

Diana Carolina Tamayo, coordinadora de Ácción Social en Caquetá, dijo que antes de finalizar el año se girarán los recursos para el pago a las víctimas por atentados presentados en el 2005.

LAS VÍCTIMAS Angy Tatiana Losada Víctima de la explosión de una mina Faiber Losada Medina no podrá olvidar ese 11 de agosto del 2005. Ese día la explosión de una mina antipersona, en la vereda 12 de Octubre, de Cartagena del Chairá, hirió a sus hijos. Angy Tatiana, de cuatro años (en la foto), perdió su brazo izquierdo. Cristian Eduardo, de seis años, perdió un oído, y Anderson Efrén, el mayor, perdió su pierna derecha. “El niño me decía que le diera leche porque una enfermera le había dicho que si se la tomaba juicioso le saldría la pierna otra vez. Yo tuve que explicarle que la pierna no saldría nunca más”, dijo.

La Alcaldía de Florencia le donó un lote para construir una vivienda, ya que no podrá volver a su finca por amenazas de la guerrilla. Con el dinero que le entregó oficina de Acción Social, piensa montar una tienda.

Jesús Antonio Pérez Anturí.

Músico de 50 años de edad, Dio su última serenata el 28 de septiembre de 2003, minutos antes de que explotara una motocicleta bomba en la zona rosa de Florencia. La detonación le causó heridas graves y perdió una de sus piernas.

“No pude volver a cantar por mi estado, no podía trabajar, entonces me tocó empezar a vivir de la colaboración de la gente”, dijo Pérez.

Durante estos años, su esposa Blanca Cecilia se hizo cargo de sus gastos, trabajando como empleada doméstica en casas de familia, mientras él se dedicaba a pedir ayuda a sus amigos y a extraños en la calle.

Hoy, con el dinero de la indemnización, piensa reconstruir su casa y regresar a los ensayos de guitarra. No obstante, dice que no volverá a cantar. “Gracias a Dios se acordaron de nosotros”, agregó.

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