COLOMBIA NO ESTÁ TAN MAL, SEGÚN CEPAL LA RECESIÓN ACARICIA A PAÍSES LATINOAMERICANOS

COLOMBIA NO ESTÁ TAN MAL, SEGÚN CEPAL LA RECESIÓN ACARICIA A PAÍSES LATINOAMERICANOS

Los muchos esfuerzos hechos en Latinoamérica en los últimos seis años para lograr algún grado de recuperación económica, pueden terminar en 1990 en un ambiente de recesión. El panorama es preocupante, aunque para países como México, Venezuela y Colombia, puede resultar beneficioso la espiral alcista en los precios del petróleo. Sinembargo, su situación sigue siendo precaria.

29 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

El último análisis hecho por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) muestra tendencias negativas que hacen prever un pobre comportamiento en el primer año de la década: alta inflación, elevados déficit fiscal, caída en la inversión y endeudamiento externo que no cede pese a la reactivación en los pagos.

El diagnóstico de la CEPAL es descarnado: La mayoría de los países de la región siguen en 1990 inmersos en la crisis en que se han debatido durante la mayor parte de la década y que los ha colocado entre la recesión y la inflación, e incluso, en algunos casos, en una perversa combinación de ambas .

Y según los estimativos, en 1990 la actividad económica caerá pese a los dolorosos ajustes externos que se han hecho en los últimos años y que ahora deberían estar dando resultados postivos.

Ante esta situación los países de la región están adoptando severos ajustes fiscales, que a la vez llevarán a un resentimiento de la producción y la generación de empleo.

La CEPAL indica que los costos acumulados de la inflación, los programas de estabilización, la transferencia negativa de recursos externos y los ajustes en las finanzas públicas han llevado a una caída del 13 por ciento en el consumo por habitante en comparación con 1980.

En este cuadro de incertidumbre, Colombia no se queda atrás, pues la inflación, considerado como el peor impuesto social, estará bordeando el 30 por ciento. Es el nivel más alto de la historia reciente del país.

Su deuda se acerca a 17 mil millones de dólares y pese a tener conducta de cinco en el pago de sus obligaciones, tiene dificultades para conseguir recursos frescos de crédito externo con destino a la inversiones y sobre todo para financiar el proceso de modernización de la economía. Colombia: un poco mejor Sinembargo, la CEPAL no es pesimista frente a la situación colombiana. El documento indica que el alza en el precio del petróleo registrado desde agosto pasado, a raíz del conflicto del Golfo Pérsico, mejoró las perspectivas de la economía, lo que se traducirá muy probablemente en un superávit comercial y una reducción del déficit público.

En el Caso de Brasil, Argentina y Perú, economías con regímenes de inflación muy alta y que han bordeado la hiperinflación, registran contracciones significativas del nivel de actividad y traumáticas disminuciones del déficit fiscal, en el marco de severos programas de estabilización.

Uruguay, que también padece una fuerte inflación del 70 por ciento hasta agosto y que ha logrado este año comprimir su déficit fiscal, muestra un nivel de actividad económica estancado.

Por su parte, Ecuador, México y Venezuela, países exportadores de petróleo que ya habían puesto en ejecución programas de estabilización y conseguido fuertes reducciones del déficit público, registraron en el primer semestre estancamiento o incrementos muy exiguos del producto interno.

Las perspectivas para Chile tampoco son halageñas. Su inflación, moderada en la pasada década, se aceleró hasta llegar en el período agosto de 1989-agosto de 1990 al 19.7 por ciento.

Esta situación obligó al gobierno a la adopción de políticas de contención de la demanda, lo que ha redundado en una rápida desaceleración de la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto.

Entre tanto, las economías de Bolivia, Costa Rica, Guatemala, Paraguay y República Dominicana continúan expandiéndose a tasas promedias del tres y cuatro por ciento, con tendencias en algunos casos muy marcados, a la elevación del ritmo inflacionario.

En el caso de Nicaragua y Panamá están al parecer recuperándose, a partir de niveles de actividad muy deprimidos.

En el campo del endeudamiento externo, las diferenes formuladas adoptadas para reducirla y hacerla menos onerosa no han dado los resultados esperados.

Según el análisis de la CEPAL, el Plan Brady (adoptado por el Tesoro de Estados Unidos para aliviar las deudas de los países de la región), marcha con parsimonia. En el transcurso de 1990, Costa Rica, México y Venezuela fueron los únicos que firmaron convenios con la banca dentro del marco de esta estrategia.

Sinembargo, solo Costa Rica logró una rebaja significativa del monto nominal de su deuda por el equivalente al 19 por ciento de sus obligaciones externas totales.

Además hay un problema que resta seguridad a los prestamistas. Los retrasos en el pago del servicio de la deuda. Estos podrían superar los 10.000 millones de dólares en 1990. Ajustes mejoran panorama: BID Las reformas emprendidas en numerosos países latinoamericanos durante los años ochenta abren nuevas y mejores perspectivas para sus economías en la próxima década, pese al endeudamiento y el retroceso económico que aún sufren conceptuó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Numerosos países latinoamericanos se han incorporado a la lucha contra la inflación, la cual se desarrolla en tres frentes: el macroeconómico, la apertura al exterior y las reformas económicas interiores, declaró Enrique Iglesias, presidente del BID, al presentar el informe anual de ese organismo.

El informe destaca el consenso existente entre los Gobiernos latinoamericanos sobre la necesidad de reformar las economías, privatizar empresas estatales, eliminar gradualmente las restricciones a la importación y establecer las medidas necesarias para el incremento de las exportaciones.

No obstante, el informe que examina las causas y consecuencias de la crisis económica de los años ochenta destaca que la tasa agregada de crecimiento económico de América Latina bajó a un promedio anual de un 11 por ciento en esa década, cuando el promedio se situaba en un 59 por ciento en los años setenta.

Por otro lado, señala también el peso del endeudamiento externo de los países latinoamericanos, donde hasta mediados de la década pasada no hubo una clara definición del problema de la deuda ni una estratégia definitiva para enfrentarlo.

Subraya que se ha reducido la deuda a corto plazo y se han reprogramado pagos, pero esos progresos son insuficientes para reducir la deuda total. También indica que la fuga de capitales y la falta de solvencia del sector privado se suman a la grave situación financiera de esos países a quienes el BID recomienda modificar sus regulaciones bancarias contables y tributarias a fin de apoyar los esfuerzos de reducción del endeudamiento.

El informe destaca también los daños que la crisis económica ha provocado en la esfera social. Precisa que el ingreso per cápita bajó en 19 países mientras que debido a la inflación y al desempleo el índice de personas que viven en condiciones de pobreza extrema alcanzó un 38 por ciento.

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