ZONA FRANCA PARA BOGOTÁ

ZONA FRANCA PARA BOGOTÁ

07 de agosto 1993 , 12:00 a.m.

Ayer se autorizó para Bogotá el funcionamiento de la primera zona franca privada del país.

El acto de firma, presidido por el ministro de Comercio Exterior, Juan Manuel Santos; el presidente de la junta directiva, Enrique Peñalosa; el alcalde Jaime Castro, y otras personalidades, tuvo lugar al medio día y coincidió con la celebración de los 455 años de fundación de la ciudad. El Alcalde Mayor, Jaime Castro, agradeció de manera especial ese regalo de cumpleaños para Bogotá, pues entre muchas otras cosas significará alrededor de 100 mil empleos nuevos.

En la breve ceremonia estuvieron presentes el presidente del Concejo, Jorge Durán Silva; el Personero, Antonio Bustos Esguerra; el senador Enrique Gómez Hurtado; el presidente de la Cámara de Comercio, Guillermo Fernández de Soto; el presidente de la junta directiva de la zona franca, Enrique Peñaloza, el gerente, Rafael Ibarra y varios industriales accionistas.

La zona franca consiste básicamente en que allí se dan toda clase de facilidades tributarias, como el no cobro de aranceles ni de impuesto sobre la renta.

El Ministro Santos advirtió que en la zona no se permitirá instalar industria contaminante alguna.

El area está comprendida entre la carretera que sale de Fontibón hacia el occidente (avenida del Centenario) y los ríos Bogotá y Fucha, al sur de Fontibón, en una extensión de 55 hectareas, la mitad de las cuales se destinará a zonas verdes. Forma parte de una zona metropolitana más amplia.

Santos dijo que como bogotano y como funcionario se sentía contento por entregarle a la ciudad, en un día tan señalado, la autorización para crear este polo de desarrollo de gran trascendencia en la política de internacionalización de la economía.

Bogotá tiene, dijo, un déficit en materia de exportación: importa 2.500 millones de dólares y exporta 1.500 millones de dólares. Fuente de empleo Según el ministro, las 149 industrias que se localizarán allí, causarán 84.000 empleos indirectos y 28.000 directos. Se calcula que dentro de seis años se dará un empleo por cada diez metros cuadrados, para 175 millones de dólares en exportaciones.

El proyecto vale 48.625 millones de pesos. Se calcula que si bien no se pagan ni impuesto de renta ni aranceles, la zona generará entre 800 y mil millones de pesos en impuestos como el de industria y comercio.

Se estima que los sectores con mayor opción para exportar son textiles, cueros, calzado, plásticos, farmaceúticos, electrónica, editorial, autopartes y joyería.

El Alcalde Castro agradeció al gobierno nacional y al ministro la autorización para crear la zona, una obra que se inscribe dentro del nuevo modelo de desarrollo. Dijo que desde el momento en que le expusieron el proyecto, decidió que el Distrito sería socio del mismo, en el sentido de contribuir a su consolidación. También destacó un convenio mediante el cual se suministrarán los servicios públicos, y que tiene un costo superior a 3.500 millones de pesos.

La secretaria general del Ministerio, Almabeatriz Rengifo López dió lectura a la resolución, y el Ministro estampó su firma en ese documento. Servicios Públicos Mediante un decreto dictado por el Alcalde y el director del Departamento Administrativo de Planeación, Andrés Escobar, se incorporaron al perímetro de servicios 350 hectáreas, a las cuales pertenecen las 55 de la zona franca. Los servicios públicos se extenderán al meandro del río llamado del Say, en jurisdicción del vecino municipio de Mosquera.

Habrá una estación de bombeo que permitirá manejar separadamente las aguas negras y lluvias. La Empresa de Energía instalará una subestación y la de Telecomunicaciones asegurará 10.000 líneas telefónicas.

En el area de las 350 hectáreas se permitirán usos industriales clase I y II, y el almacenamiento y depósito de materias primas y productos terminados; y los usos complementarios como los indispensables en una zona franca, desde bancos hasta hoteles, restaurantes y cafeterías.

También son compatibles los usos industriales de clase III y la vivienda. El uso de la vivienda no puede localizarse sobre el eje de actividad múltiple y la industria de alto imapacto (clase III) debe aislarse del uso principal por todos sus costados.

En el area habrá un parque metropolitano, a lo largo del río Bogotá, aparte de otras áreas ornamentales y recreativas.

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