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Militar de caso Cajamarca, en grupo de 7 soldados investigados por secuestro

Militar de caso Cajamarca, en grupo de 7 soldados investigados por secuestro

(EDICIÓN BOGOTÁ) Un grupo de siete militares, adscrito al mismo batallón al que pertenecían seis soldados sindicados de la muerte de una familia campesina en Cajamarca, fue involucrado por la Fiscalía en un proceso por el asesinato de otros cuatro campesinos, en hechos ocurridos en esa misma zona del Tolima en el 2003. (VER MAPA)

Lo más grave es que uno de los uniformados, el soldado profesional Albeiro Pérez Duque, resultó implicado en los dos casos.

Los investigados, que se encuentran detenidos, hacen parte del batallón de contraguerrillas ‘Pijaos’, de la Sexta Brigada.

Según las pesquisas, a las 6:00 a.m. del 2 de noviembre del 2003, llegaron a la vereda Potosí varios uniformados con brazaletes de las Auc y se llevaron a Jesús Céspedes, que estaba trabajando en el campo.

Según testigos, lo metieron en una casa vecina, que estaba desocupada, y lo torturaron. Además, pusieron su cabeza dentro de una bolsa negra que tenía jabón en polvo y lo tildaron de guerrillero.

Al día siguiente, reveló un testigo, uno de los hombres llegó gritando a la casa: “Se nos metió la guerrilla”. Sus compañeros tomaron los fusiles y salieron a la calle, luego se escuchó un fuerte tiroteo.

En la carretera quedó el cuerpo sin vida de Camilo Pulido, que iba en un campero cargado de mercados. Luego, llegaron a las viviendas de Marco Antonio Rodríguez y Germán Bernal, que fueron torturados y asesinados, al parecer, en la misma zona.

Según los testimonios, a estas cuatro personas las señalaban de ser milicianos y colaboradores de la guerrilla.

‘Se les veían las insignias’ Otros testigos contaron a la Fiscalía que reconocieron a los señalados ‘paras’ como los mismos soldados del Ejército que patrullaban el área.

“Además se les alcanzaban a ver las insignias militares y sus apellidos”, dijo uno de ellos.

Las pesquisas revelaron que este grupo, además de cometer los crímenes, se robaron varias reses, saquearon las viviendas y amenazaron a familiares y amigos de las víctimas para que no contaran nada y los obligaron a dejar la zona “porque si los volvían a ver los mataban”.

Ante estos hechos, la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía acaba de dictar medida de aseguramiento contra del sargento Wilson Casallas, el cabo Óscar González y los soldados profesionales Edilberto Malatesta, Marco Gueche, Ómar Beltrán Blanco y Alepifen Rodríguez por homicidio, tortura, secuestro, hurto y desplazamiento forzado.

Por su parte, el soldado Pérez, investigado por el homicidio de la familia en Camajarca, tendrá ahora que responder también por hurto y falsedad en documento en el proceso de los cuatro campesinos muertos.

En relación con el caso de Cajamarca, la Fiscalía se alista a calificar el expediente. Los hechos ocurrieron el 10 de abril del 2004, en la vereda Potosí, donde el Ejército informó sobre la muerte de cinco personas (entre ellas un menor de 6 meses) como consecuencia, según esa institución, del fuego cruzado con la guerrilla.

Sin embargo, la Fiscalía encontró inconsistencias en los hechos y ordenó la captura de seis uniformados que participaron en la acción.

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