ENTRE SALMONES, MORSAS Y FOCAS ESTÁ LA FRANJA MARINA UNA PAUSA ENTRE DOS CONTINENTES

ENTRE SALMONES, MORSAS Y FOCAS ESTÁ LA FRANJA MARINA UNA PAUSA ENTRE DOS CONTINENTES

Pasar de América a Asia, por el noroccidente, es casi como viajar de Bogotá a Melgar. Tan sólo 92 kilómetros de agua separan a estos dos continentes, que parecen más bien dos mundos diferentes. Con un paisaje desolado y con el frío que caracteriza a las tierras vecinas del Polo Norte, Alaska --la última punta noroccidental de América, cedida por Rusia a los Estados Unidos en 1867-- y la península montañosa de Kamchatka en Siberia --el extremo nororiental de las tierras soviéticas-- están separadas por una franja marina que en invierno se congela totalmente y en verano conserva uno que otro témpano de hielo flotante.

04 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Para algunos esta fue la vía de ingreso del hombre a América. Este lugar conocido como el Estrecho de Bering es una maravilla natural.

En un extremo están los cabos de Kregugin, Nuniano y Oriental, de Siberia, y en el otro, los estadounidenses de Rodney, Douglas, York y Príncipe de Gales, en la Península de Alaska. Con 92 kilómetros de ancho y 90 metros de profundidad, es la parte más septentrional del Océano Pacífico.

Surtido de enormes salmones que invitan a la pesca, el Mar de Bering --con un área de dos millones 250 mil kilómetros cuadrados-- está salpicado de numerosas islas repartidas entre canadienses, estadounidenses y siberianos. Al noreste es poco profundo y tiene grandes islotes, mientras que al suroeste su profundidad llega a ser de cuatro mil metros.

Se encuentran allí las tres Islas Diomedes que pertenecen a Estados Unidos, y las Islas Aleutianas, un archipiélago volcánico en el que se hallan varias bases aéreas y algunas pesquerías. Estrecho, pero nutrido Este mar, descubierto en 1648 por el navegante cosaco Deckneff, pero bautizado en honor del célebre navegante danés Bering, quien lo recorrió en 1728, goza de enormes subiendas de bacalao, especialmente en los bancos de Slime y Baird.

Es el albergue ideal de las morsas, que frecuentan la región de Kuskokwim, y de las focas, que habitan las islas de San Pablo y San Jorge.

Además, es un sitio de enorme importancia mundial porque allí pasa la línea convencional llamada Límite de Fechas, sitio en el que se debe descontar un día cuando se pasa de este a oeste.

Los hielos flotantes que encontraron en Bering su escenario perfecto, están en continuo movimiento, como en una danza sin fin, bajo la acción de los vientos y las corrientes que se dirigen hacia el norte en primavera. Los grandes témpanos se desplazan con un movimiento casi imperceptible.

Este es todo un espectáculo que atrae la atención de quienes visitan la Tierra Grande (Alaska). Pero es también parte de la rutina diaria de los esquimales, quienes vestidos de pies a cabeza con gruesos abrigos de piel, comparten allí el silencio y la pobreza de la fauna y flora de las tundras.

El suelo de los territorios que circundan el Estrecho no cuentan con vegetación forestal. Apenas algunos abedules enano, se levantan junto al musgo amarillo y blanco y a la escasa vegetación de arbustos renos.

Así, por entre una amalgama de silencio, frío y distancia, se puede viajar entre los dos continentes.

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