Diana Turbay, 15 años del crimen que marcó una guerra

Diana Turbay, 15 años del crimen que marcó una guerra

María Carolina Hoyos esperaba con urgencia el regreso de su mamá, Diana Turbay. La periodista, hija del ex presidente Julio César Turbay, había partido el jueves 30 de agosto de 1990 para realizar una entrevista al cura ‘Manuel Pérez’, del Eln, y le había prometido esa mañana, que en cinco días estaría de vuelta en Bogotá. (VER CUADRO: 'DIANA SE FUE AMANDO AL PERIODISMO')

25 de enero 2006 , 12:00 a.m.

“No sabía que esa promesa y la llamada al colegio para decirme: ‘Mi María linda, te adoro’, serían las últimas. Así se fue mamá, amando al periodismo”, recuerda Carolina.

Diana iba rumbo a una trampa de Pablo Escobar que la convirtió en la primera personalidad secuestrada para intentar tumbar la extradición.

Hoy, Carolina y un grupo de familiares encabezados por su abuela, Nydia Quintero, se reunirán alrededor del busto levantado en honor de Diana, en el norte de Bogotá, para rendirle un homenaje y recordar su dramática muerte en medio de un fallido rescate de la Policía.

Aunque finalmente las instituciones lograron vencer el difícil desafío que les puso el cartel de Medellín, 15 años después la historia de Diana sigue dejando lecciones sobre la amenaza aún latente de los grupos mafiosos.

Días de zozobra El plagio de Diana, directora de la revista Hoy por Hoy y accionista del Noticiero Criptón, dio inicio a una serie de secuestros de otras personalidades en medio de los inquietantes días de la guerra contra el temible Escobar. Con estas acciones, el capo intentaba presionar al gobierno de César Gaviria “Mi madre iba muy confiada en que lograría hablar con el cura ‘Pérez’, porque también creía que el periodismo era un canal para contribuir a la paz...”, dice Carolina.

Y efectivamente, para Escobar esa era la trampa perfecta: un hombre que pertenecía a la banda de Los Priscos (sicarios) se hizo pasar por vocero del Eln.

El hijo menor de Diana tenía apenas tres años y eso la frenaba un poco para aceptar la entrevista, pero después de llegar a un acuerdo con el falso guerrillero, accedió al viaje y salió con cinco periodistas más. Casi un mes después, el Gobierno admitió que estaba en poder de la mafia.

Entonces empezaron cadenas de oraciones, misas y la súplica de Nydia Quintero: “Que no haya un operativo para rescatarlos”.

Pero llegó la acción de la Policía. El 25 de enero de 1991, al percatarse de la presencia del Cuerpo Élite, los secuestradores sacaron de una finca ubicada entre Copacabana y Guarne (Antioquia) a Diana y su camarógrafo Richard Becerra. Los dos fueron vestidos como campesinos y obligados a correr por una loma. Luego se escucharon los disparos y el grito de Diana: “Me mataron, Richard, me mataron”. Una bala le entró por la espalda perforándole el hígado y un riñón.

La frustrada acción hace parte del debate sobre si los secuestrados deben ser rescatados a la fuerza. Una polémica que se repitió varios años después con Consuelo Araújonoguera, en Cesar; y con el ex gobernador Guillermo Gaviria, y el ex ministro Gilberto Echeverri, en Antioquia, que fueron raptados por las Farc y murieron durante sus intentos de rescate.

Pero también el secuestro de Diana, usado como una cruel arma contra el Estado, se repite en la estrategia de las Farc que mantienen secuestrados a 25 políticos para presionar un intercambio por subversivos presos y alcanzar algún tipo de reconocimiento de beligerancia.

Sin embargo, lo más grave es que la victoria que se alcanzó contra la organización de Escobar no parece haber servido para desterrar el narcotráfico, al punto que muchos de sus enemigos de esa época, algunos de los cuales se convirtieron en paramilitares, heredaron su estructura y sus rutas para mantener una mafia que sigue tan viva como hace 15 años.

UNA CONDENA Y 5 POLICÍAS SANCIONADOS Las investigaciones sobre la fallida operación de rescate y la muerte de Diana Turbay llevaron a la Procuraduría a concluir que se cometieron fallas de los miembros del Cuerpo Élite de la Policía durante la acción.

El Ministerio Público les reprochó el hecho de no haber tomado medidas para reducir el riesgo, y en enero de 1992 sancionó con solicitud de destitución al coronel Lino Pinzón, jefe del grupo.

Sin embargo, la Procuraduría, al revisar el fallo, consideró que si bien se presentaron fallas, el oficial se encontraba en el dilema de rescatar o no a la periodista y lo terminó sancionando por 20 días junto a otros cuatro policías.

Posteriormente en 1997, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca mediante providencia del 31 de enero de 1997, declaró la nulidad de los fallos disciplinarios que se dictaron contra el Coronel porque la Procuraduría al momento de impartir la sanción se fundó en una falsa motivación. Por lo anterior, por los hechos ocurridos el 25 de enero de 1991, no existen condenas disciplinarias contra el Coronel Pinzón.

En cuanto al secuestro, la Justicia acusó a Pablo Escobar como autor intelectual, y en 1994 un juez condenó a 20 años de prisión a Aldemar Bustos, miembro del cartel de Medellín.

La operación de rescate se produjo hace 15 años cuando la Policía llegó a la finca La Popa, en Copacabana (Antioquia). El predio era una fortaleza con puestos de vigilancia. Allí permanecieron los últimos ocho días de su secuestro Diana Turbay y el camarógrafo Richard Becerra.

La Policía explicó que ante su presencia “los captores hicieron correr a los secuestrados y les dispararon por la espalda”.

- ‘ELLA TODAVÍA ESTÁ PRESENTE EN MI VIDA’: NYDIA QUINTERO Lo que más recuerda de aquel 25 de enero de 1991 doña Nydia Quintero, madre de Diana Turbay, es que cuando estaba en su finca de Tabio (Cundinamarca) rezando frente a la imagen de la Virgen vio llegar al jefe de escoltas del ex presidente Turbay, quien le gritó: “doña Nydia, soltaron a la doctora Diana”. Pero ella sin saber de los hechos le respondió: “No, Diana está muerta”.

En el camino a Bogotá, cuando el escolta trataba de convencerla de que Diana vivía, oyeron por la radio de que efectivamente la periodista estaba muerta.

“Así es el corazón de una madre”, relata doña Nydia quien habló con EL TIEMPO.

¿Cómo han sido estos 15 años sin ella? Han sido de una presencia de Diana en todas las cosas de nuestra vidas.

Los primeros años fueron de un sufrimiento permanente porque sentía mucha tristeza, mucho dolor, deseos de llorar cada vez que hablábamos de Diana.

Hoy día, gracias a Dios, eso se ha superado. Yo guardo todas las cosas de Diana, pero no las miro, sino que son para sus hijos.

¿A ustedes les explicaron qué fue lo que pasó? No. Fui yo quien le contó al presidente Gaviria cómo había muerto Diana. La primera información que nos dieron es que Pablo Escobar estaba en el lugar y que iban tras él. Yo dije, en ese momento, que era tan culpables de su muerte Pablo Escobar como el presidente César Gaviria.

Y hoy, ¿qué piensa? Hoy ya perdoné porque estoy cerca de Dios y no siento ningún odio ni rencor ni siquiera por Pablo Escobar, que era un bandido, y mucho menos por el presidente Gaviria que se vio en la necesidad de hacer eso.

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- SECUESTRADOS POR EL CARTEL EN 1990.

Plagiada en noviembre de 1990 y liberada el 20 de mayo de 1991. Ayer dijo: “Revivir lo terrible que fue el secuestro sirve en la medida en que alimenta la esperanza de que no se nos olvide lo dañina que es la influencia del narcotráfico en la vida nacional”.

Estuvo secuestrado entre el 19 de septiembre de 1990 y el 20 de mayo de 1991, cuando fue liberado. Tras el plagio, el hoy vicepresidente de la República creó la Fundación País Libre, para luchar contra ese delito. Luego tuvo que salir del país por amenazas.

Plagiada junto con Diana Turbay y liberada el 13 de diciembre de 1990. “En ese momento el enorme sacrificio de Diana tuvo que ver con el impulso a la política de sometimiento a la justicia, pero ahora se nota que no tuvo la trascendencia que debió tener”, afirmó ayer.

Secuestrada junto con Maruja Pachón, y liberada en 1991. “Fuera de la fortaleza que eso le dio a mi familia y a mí –dijo ayer–, no ha servido mucho, pues los secuestros continúan. Ver el drama de quienes tienen a los suyos plagiados no dejan que uno olvide.

Era el único del grupo de plagiados con Diana Turbay que estaba con ella cuando se produjo el fallido rescate de la Fuerza Pública. Aunque salió ileso, a las pocas semanas debió ser sacado del país por amenazas, cuyo origen jamás se estableció. Al parecer, vive en Europa.

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