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¿Agradece Ud. el buen trabajo?

¿Agradece Ud. el buen trabajo?

Publicamos en días pasados un interesante artículo del Harvard Business School -la escuela de negocios más prestigiosa del mundo, en el que sus autores -David Sirota, Louis A. Mischkind y Michael Irwin Meltzer- sugieren varias fórmulas para motivar a los empleados. Queremos enfatizar una de sus recomendaciones: “los gerentes deben asegurarse de que todas las contribuciones de los empleados -grandes y pequeñas- sean reconocidas”.

Anotan los autores del escrito que la práctica lamentablemente generalizada es la contraria -a criticar velozmente los errores y a dar poco y tardío crédito a quienes hacen cosas buenas. Esta sugerencia nos recuerda la anécdota narrada por Toma Peters, el ‘gurú’ de la alta gerencia, quien en una conferencia describió la frustración de una operaria en una línea de producción, cuyo trabajo era de buena calidad en el 99,9 por ciento de los casos. Nadie nunca le agradecía su labor casi perfecta, pero su supervisor era implacable en sus regaños cuando fallaba -en el 0,1 por ciento de los casos.

A nivel ejecutivo también se presenta con frecuencia una situación similar.

Los profesionales hacen bien su tarea, y ocasionalmente logran resultados extraordinarios. Pero sus jefes -la mayoría- no son generosos a la hora de reconocerles tales contribuciones. Peor aun, esos mismos jefes muchas veces se apropian de los logros de sus subalternos y los presentan como propios.

En cambio, sí le asignan la culpabilidad de sus equivocaciones a sus subordinados. Como lo expresó John F. Kennedy, “las victorias tienen muchos padres, pero las derrotas son huérfanas”.

Reconocer el buen desempeño de los empleados no implica necesariamente aumentarles el sueldo (como erróneamente pretenden algunos de ellos en muchos casos que no ameritan ese tipo de recompensa). Un elogio en público, una nota personal, u otras de las propuestas de los autores del artículo -un día de descanso pagado, una cena para dos, un viaje de placer- pueden ser mecanismos muy poderosos para aumentar la motivación no sólo del beneficiario sino del resto de los funcionarios de la empresa, que sienten así un clima laboral positivo.

A propósito de este tema recordamos a un presidente de una gran empresa multinacional que tenía la siguiente costumbre -que él señalaba como la clave para el buen manejo del recurso humano: por cada crítica que hacía, buscaba cinco motivos de elogio. Encontrar cosas para criticar era fácil, descubrir razones para aplaudir no lo era tanto. Pero haciendo el esfuerzo para cumplir con esta regla, decía el alto ejecutivo, lograba movilizar la energía positiva de su gente.

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