CLAVE 1963 LEE HARVEY OSWALD

CLAVE 1963 LEE HARVEY OSWALD

La estrella que esperaban era un joven de 23 años, Lee Harvey Oswald, principal sospechoso del homicidio del Presidente, ocurrido 48 horas antes en esta importante ciudad del estado de Texas. Oswald había sido arrestado en un cine de Dallas a la 1 y 45 de la tarde, 75 minutos después del asesinato del Primer Mandatario. A las dos y media ya se encontraba en el Departamento de la Policía local, sometido a interrogatorio por el Capitán Fritz.

12 de noviembre 1991 , 12:00 a. m.

Allí reconoció a James Hosty, agente del FBI, y le increpó: Usted ha estado en mi casa dos o tres veces conversando con mi esposa Marina, no me gusta que usted vaya, cuando yo no estoy allá . A continuación, dijo que trabajaba, desde hacía 37 días, en el edificio de la Calle Elm, desde donde se presume que le dispararon al Presidente, pero negó haberlo hecho contra él.

A las 3:54 en la tarde, la cadena NBC informó al mundo que Oswald era el principal sospechoso de haber disparado contra Kennedy.

A las 4:45 se inició un segundo interrogatorio por parte del Capitán Fritz y un careo con uno de los testigos. Allí volvió a manifestar su irritación por la presencia del agente del FBI que, según él, perseguía a su esposa y pidió la asistencia de un abogado de Nueva York el señor Abt porque se le estaban irrespetando sus derechos ciudadanos.

Sobre las seis y media, a la salida del interrogatorio, gritó a los periodistas: Yo no le he disparado a nadie... quiero tomar contacto con un abogado, el señor Abt en Nueva York... no le he disparado a nadie .

Esa noche, a las 7:10 fue instruido de cargos por haber asesinado en su huida a un agente de la Policía y se le sometió a nuevos careos con testigos. A las 8:55 se le tomaron las huellas y se le hizo la prueba del guantelete de parafina. Qué tratan de probar?... que disparé un arma?, no pierdan su tiempo... no sé de qué me acusan .

A las 11:20 se organizó una breve conferencia de prensa. Un reportero le gritó: Por qué tiene ese ojo negro? . Un poli me pegó . Otro preguntó: A qué arreglo llegó? . Oswald se quejó de que sus derechos civiles no se los habían respetado y que estaba pidiendo asistencia legal. Finalmente se le formuló la pregunta clave: Usted mató al Presidente? . No. No he recibido ningún cargo. Hasta ahora nadie me ha dicho eso. La primera noticia que he tenido ha sido por la pregunta que los reporteros me hicieron. No, no lo he hecho... no lo he hecho... no le he disparado a nadie .

Doce horas después del asesinato, Oswald fue encerrado en una celda. A la una y media de la madrugada del sábado fue despertado para ser instruido de nuevos cargos, esta vez por el asesinato del Presidente Kennedy. Reiteradamente reclamó la presencia del abogado de Nueva York.

El interrogatorio se reanudó a las 10:30 del sábado. Pasado el mediodía se le permitió la visita de su mamá y de Marina, su esposa de nacionalidad soviética. Las tranquilizó asegurando que no había nada que temer y que hicieran uso de su derecho de permanecer calladas si la Policía las interrogaba. Por la tarde recibió la visita de su hermano Robert. No puedo hablar mucho porque me están grabando .

Desde las 9:30 de la mañana del domingo se desarrolló otro breve interrogatorio, y a las 11:10 se preparó la salida de Oswald para la cárcel del Condado.

A las 11:21 de la mañana, los periodistas esperaban la salida del criminal. Oswald apareció escoltado. Caminó hacia la cámara de televisión. Los estadounidenses observaban en sus receptores al asesino de su Presidente... De improviso, un hombre grueso, de sombrero, dio un paso al frente y en el siguiente segundo disparó un revólver calibre 38, de cañón recortado, sobre la humanidad de Oswald. La televisión convirtió a millones de personas en aterrorizados testigos de un nuevo crimen.

Qué oscuras órdenes se impartieron para que este judío de 49 años, Jack Ruby, un protegido de la Policía local, silenciara al principal sospechoso de la muerte del Presidente, cuando aún no se habían completado 48 horas del magnicidio? La sucesión de extrañas coincidencias, que con el tiempo se fueron eslabonando, sobre el magnicidio minará la confianza de los estadounidenses acerca de su propio sistema de justicia y hará pensar en la existencia de una muy bien preparada conspiración.

En los siguientes tres años, 18 testigos materiales del crimen del Presidente murieron: seis, víctimas de disparos; tres, en accidentes automovilísticos; dos por suicidio; otro, degollado; uno más, a causa de un golpe de karate en la garganta; tres, de ataque al corazón; y solamente dos, de muerte natural.

Un actuario inglés calculó que la factibilidad de que tan alto número de testigos hubiesen fallecido en forma violenta, entre el 22 de noviembre de 1963 y febrero de 1967, era de una posibilidad... entre cien mil trillones.

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