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Jardines ponzoñosos

Jardines ponzoñosos

El jardinero fiel (The constant gardener, 2004) es un buen ejemplo del cine de fórmula elevado a una categoría mayor. Lo que distingue a esta película de otras intrigas políticas de suspenso -su origen es una novela del veterano John Le Carré- se puede discriminar en varios puntos, empezando por la mirada del director, el brasileño Fernando Meirelles, un hombre que con sólo dos largometrajes a bordo se atreve a comandar un reparto internacional que incluía a Ralph Fiennes y Rachel Weisz en los papeles principales.

El director aborda el tema social de la película como un hombre que no está mirando las cosas por encima del hombro (la actitud típica de Hollywood cuando se refiere al tercer mundo) sino a la misma altura del problema. La conciencia que mostró en Ciudad de Dios (2002) es la misma que saca a relucir ahora, cuando debe mostrarnos el panorama de un África empobrecida, enferma y abusada por todos. La paleta de colores saturados, la cámara al hombro, y el acento por momentos documental son su marca aquí. Y eso hace distinto a este filme. Como distinto lo hace también el conmovedor romance que subyace a la denuncia que consigue hacer. El mar de dudas en el que navegó esta relación, que en su mayoría presenciamos en retrospectiva, se convierte a medida que pasan los minutos en demostración de un amor profundo que logra superar las barreras del tiempo y la muerte. Las revelaciones que el protagonista, un diplomático inglés estacionado en Kenia, hace sobre la vida que llevaba su esposa van conformando un marco de indudable fuerza dramática. Y si eso no fuera poco, tenemos el controvertido tema de las investigaciones ilícitas que las trasnacionales farmacéuticas realizan en países de África, consumidos por el Sida y la tuberculosis. Prestigiosas publicaciones médicas se han pronunciado al respecto, y de veras la película tiene una aproximación directa, didáctica y muy equitativa sobre este asunto que llena de vergüenza a la comunidad científica mundial. El avance de la investigación médica no puede aprovecharse de las necesidades extremas de un pueblo urgido de todo lo básico. Es el acertado balance entre estos elementos lo que convierte a esta película en una estupenda obra.

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