EL TESORO DEL ARTE PRIMITIVO

EL TESORO DEL ARTE PRIMITIVO

Hace cincuenta años, cuatro jóvenes franceses descubrieron lo que resultó ser la cuna del arte de la humanidad. Expertos consideran que, con sus magníficas pinturas rupestres creadas hace más de 17.000 años, la cueva de Lascaux, en Dordogne, contiene las mejores expresiones de diseño artístico prehistórico. Y las mejor preservadas: sus colores y sus líneas se ven claramente.

04 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Pero la visita masiva a la cueva las puso en peligro y fue cerrada en 1963. Científicos repararon los daños.

Cuando el 12 de septiembre de 1940 los jóvenes recorrían el bosque cercano al río Vezere, el tema del arte era lo más alejado de sus mentes.

Una leyenda dice que había un pasaje subterráneo secreto entre la colina y un castillo próximo. Como todo niño, creíamos que allí había un tesoro escondido --dice Simon Coenca, el más joven y hoy un industrial de 65 años--. Ese día, volvimos al bosque. Marcel Savidat, nos dijo: Hay un hueco en la tierra, y creo que es el pasaje .

El hueco, profundo y de ochenta centímetros de ancho, lo agrandaron. Nadie quería bajar. Excepto Savidat, el mayor... Lo siguieron todos, luego que les gritó que estaba en una cueva.

El grupo se encontró en la caverna principal, La Sala de los Toros, con enormes pinturas de bisontes en rojo, marrón y negro.

Decidimos volver al otro día y mantenerlo en secreto. Pero pensamos que tendríamos que decírselo al menos a nuestro profesor --recordó Coenca--. No nos creyó, pero cuando lo vio, informó a las autoridades .

Luego, el sacerdote Henri Breuil, reconocido por sus estudios arqueológicos, al ver esos colores con óxidos ferrosos y carbón, mezclados con grasa animal, médula ósea o sangre, dijo: Dios mío, esta es una Capilla Sixtina prehistórica . Brindó su certificación de autenticidad, y la cueva fue declarada monumento nacional.

Breuil necesitó años para inventariar más de mil pinturas y grabados, con bisontes, caballos, ciervos, aves... a veces atravesados por flechas de cazadores.

Al parecer, la cueva sirvió de centro para ritos mágicos destinados a invocar el éxito de la caza. Fue abierta al público en 1948, y para 1962 hubo el record de 125.000 visitantes.

Pero el calor de los cuerpos, las emisiones de dióxido de carbono y humedad de los visitantes, produjo algas, musgos y helechos.

El interior fue rociado con antibióticos y soluciones de formaldehido. A los dos años los microorganismos fueron destruidos, aunque la eliminación de la calcita formada sobre las pinturas tomó más tiempo.

Ahora, la temperatura se mantiene constantemente en 12.5 grados centígrados, y más de cincuenta instrumentos miden la presión del aire y la humedad de esta cueva de 150 metros de largo.

Así, desde 1963 el acceso a la cueva está limitado a cinco visitantes por día durante cinco días de la semana, principalmente científicos y otros poseedores de pases especiales.

Pero en 1983 se completó una réplica, a unos 200 metros. Es una nueva atracción turística y recibe hasta dos mil visitantes diarios.

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