Secciones
Síguenos en:
¿Espacio público electromagnético?

¿Espacio público electromagnético?

El último número de El Malpensante trae un editorial doblemente novedoso, a raíz de la salida del dial de la HJCK con medio siglo de liderar la radio cultural.

Caracol Radio, ahora perteneciente al grupo español Prisa, compró los derechos a los Castaño y resolvió incorporar a sus frecuencias otra más, dedicada a la latosa radiodifusión de basura comercial. Ese negocio entre privados despojó a la "inmensa minoría" de una extraordinaria estación de música culta y noticias que trascienden el gusto vulgar o lo que llaman ‘cultura de masas’.

La primera novedad es que El Malpensante nunca antes había traído editoriales. La segunda, su tesis en defensa del ‘espacio público audiovisual’ como patrimonio colectivo, que no puede ser alterado a capricho por un operador con argumentos de conveniencia económica, libre mercado u otro cualquiera. El de El Malpensante es, que se sepa, el primer llamado a compaginar derechos colectivos consagrados en los artículos 75 y 82 de la Constitución (espacio público y espectro electromagnético), conceptos siameses sistemáticamente soslayados por nuestra peste de leguleyismo al servicio del interés particular en cada situación de controversia.

No es un asunto de poca monta. En esta columna hemos sostenido la tesis de que el espacio público es bastante más que calles, andenes y parques, como piensan muchos alcaldes, urbanizadores y la séptima plaga de los curadores urbanos.

De hecho, la norma constitucional no habla de ‘inmuebles’ de propiedad pública o de uso público -que son nociones incorporadas al derecho colombiano desde siempre-, sino del espacio público, y eso introdujo otras dimensiones y otras consecuencias en favor del patrimonio social, empezando por el paisaje. Sí, el paisaje urbano y rural hace parte del espacio público protegido, así se encuentre conformado por bienes privados.

No se puede talar un bosque ni demoler un edificio o echar abajo un cerro con un simple permiso de la Alcaldía ni aun de la autoridad ambiental o del Ministerio de Cultura o de Minas, porque no se trata sólo de elementos de importancia ecológica ni de bienes patrimoniales ni de yacimientos para explotación del subsuelo: la comunidad es dueña del aspecto exterior del bien o bienes en su conjunto -aun de los privados- en cuanto hace a sus valores estéticos y simbólicos, y nadie tiene facultad de destruirlos o de disponer de ellos a su amaño.

De allí que sean tan afrentosamente ilegales las canteras y gravilleras a borde de camino y en las vegas de los ríos, las demoliciones ‘preventivas’ de casas para hacer lotes de engorde y, por supuesto, el estropicio diario de contratistas de las empresas de energía que van por calles y carreteras cortando todo lo que pueda estorbar las redes, cuando son las redes las que deben respetar el paisaje y no al revés.

En teoría, la propiedad pública y privada, cada una en su caso, está sujeta a regulación hasta para cambiar la forma y color de las fachadas, y con mayor razón impone límites mayores a los dómines que se apropian de andenes y vías, como ocurre con varios de mis vecinos, con la administración del aeropuerto Eldorado, con algunas embajadas y ministerios, etcétera. Pero esa es otra historia.

En el caso del espectro electromagnético la cosa va más lejos, porque todo él es propiedad pública y los operadores de radio son sólo eso: operadores.

Ni la familia Castaño ni Caracol eran ni son dueños de la frecuencia de la HJCK. Y ésta tenía un fin expreso: la alta cultura. Que el Ministerio de Comunicaciones se haga el loco ante el cambio de uso no es sino otro más de sus agaches

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.