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Las canas que deja el Túnel

Las canas que deja el Túnel

La visita que harán hoy en la mañana los socios del Túnel de Occidente (Invías, Alcaldía de Medellín, Gobernación y Área Metropolitana), de la que saldría la nueva fecha de apertura del complejo vial, probablemente le haga recuperar el sueño al gerente de Megaproyectos del Departamento, Carlos Alberto Villegas.

El funcionario no adelantó cuál será su propuesta al respecto, pero en sus palabras refleja un optimismo de que se decida dar al servicio el Túnel que reducirá de dos a una hora el trayecto entre Medellín y Santa Fe de Antioquia.

Este sentimiento tiene su asidero en que ya removieron los tres derrumbes que provocaron los aplazamientos en la apertura, ya vaciaron la carpeta asfáltica en el tramo de La Volcana y en la zona no llueve fuerte desde el miércoles de la semana pasada.

En este momento, los obreros se dedican a pintar, asear la vía y acometer trabajos menores. “De todas maneras, en una obra de esta magnitud siempre aparecerán bobaditas”, dice Villegas, quien reconoce que en los dos meses y medio últimos le han salido canas.

¿Este tiempo ha sido el más duro para el Túnel? La verdad que un invierno tan largo y duro no me había tocado en los cinco años que llevo en este proyecto y, obviamente, uno termina estresándose con la presión de la comunidad. La verdad es que sí he perdido el sueño.

¿Pero es más satisfactorio dar vía terminada y no como estaba planeado, con restricciones? Es cierto, la espera tiene su gratitud. Vamos a entregar ya un corredor vial sin restricciones. Yo creo que la gente va a entender que no pudimos porque contra la naturaleza no se puede pelear.

Algunos dicen que el peaje es muy caro.

La gente queda con dos opciones: o se va por la carretera vieja o por la nueva. Por la vieja paga 6.000 pesos, y por la nuestra 10.000. Por la vía nueva se va a poder ir en una hora a Santa Fe de Antioquia y ahorrarse una hora en combustible que en pesos son once mil pesos, sin contar el aceite, las llantas y el confort.

Además, en la vía Bogotá-Villavicencio, que son 84 kilómetros, los peajes valen 22 mil pesos y de aquí a Urabá hay 300 kilómetros. Los antioqueños debemos acostumbrarnos a que la comodidad cuesta.

¿Cuánto cuesta operar el túnel? El costo de la energía es de cinco millones de pesos diarios y mantener el túnel, entre 350 y 400 millones mensuales, más el costo de sostener la vía.

¿A largo plazo va a generar ganancias? Nunca. Es que 322 mil millones de pesos (lo que cuesta) al 3 por ciento darían más de 3.000 millones de pesos mensuales y aspiramos a recoger como mucho 750 millones mensuales por peaje.

¿En qué se van a concentrar apenas abran el Túnel? Un tema muy importante es la estabilización del talud de Primavera, donde hay que hacer un movimiento de unos 50 mil metros cúbicos de material y otras obras en los 300 metros lineales, pero es por fuera de la calzada y por lo tanto no vamos a interrumpir el tráfico.

Otros asuntos son el tratamiento de las microcuencas del sector occidental que abastecen a San Jerónimo y Sopetrán, las relaciones con la comunidad y los puentes peatonales que debemos construir en La Asomadera, la escuela Las Playas, y de pronto otras cosas que se harán en conjunto con las comunidades.

¿Y qué se va a hacer para que realmente se mejore el acceso a Urabá? El Ministro de Transportes, Andrés Uriel Gallego, y el presidente Álvaro Uribe han dicho que van a hacer una inversión muy grande en el 2006 para recuperar la vía hasta allá. Entre el Departamento y la Nación ya están construyendo el tramo Necoclí-Arboletes-San Juan.

UNA VIDA ENTRE EL CONCRETO Carlos Villegas tiene en su hoja de vida la culminación de los dos túneles más grandes del país: el de la vía al Llano (4,5 kilómetros), y el Túnel de Occidente (4,6 kilómetros).

El gerente de Megaproyectos de la Gobernación es ingeniero civil de la Universidad de Medellín. Posee también una maestría en saneamiento ambiental y una especialización en saneamiento básico.

Es casado y tiene tres hijos de 9, 4 y 1 año y medio.

Cuando comerciaba madera con su papá en Putumayo –entonces intendencia– le ofrecieron la Secretaría de Obras Públicas y llegó a ser intendente encargado por casi un mes.

De ahí pasó a la Dirección de Agua, Aire y Suelo del Ministerio de Salud y posteriormente a Planeación Nacional.

Guillermo Gaviria lo llamó al Invías, luego a la Secretaría de Obras Públicas de Antioquia y posteriormente a que dirigiera Megaproyectos.

“Yo estudié ingeniería civil y es lo único que sé hacer; no me ubico haciendo una cosa distinta a tener proyectos a cargo”, dice.

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