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Animales aprenden a vivir

Animales aprenden a vivir

Parece una historia de fábula pero no lo es: ‘Nativa’, una tigrilla de 10 meses, descansa en la misma hamaca con ‘Zorris’, un zorro.

“Se llevan muy bien –dice Carolina Sanín, ecóloga del zoológico Santa Fe–.

En estado salvaje esto no sucedería”.

Y eso no es todo: son amigos de una jaguar, ‘Amalfi’, de 5 meses de edad y que llegó a este lugar cuando apareció sin madre en una carretera de Urabá.

Ellos tres: zorro, jaguar y tigrilla, hacen parte de la Unidad de Cuarentena del zoológico, donde se preparan para volver a tener una vida lo más parecida posible a su hábitat natural.

En esa Unidad también habitan 14 monos aulladores, que dentro de poco serán liberados por la Fundación Ecolombia, de La Pintada, y volverán a vivir en estado natural.

Martha Cecilia Ocampo, médica veterinaria del zoológico, cuenta que a la Unidad llegan animales de intercambio con otros zoológicos y a veces reciben animales remitidos por algunas de las corporaciones ambientales porque están heridos y no tienen tiempo de llegar al Centro de Atención y Valoración de fauna silvestre (CAV) del Área Metropolitana o porque no tienen donde atenderlos.

Aprendiendo a vivir La Unidad de Cuarentena está en el extremo noroccidental del zoológico.

Allí, varias jaulas albergan animales que se rehabilitan de los cambios drásticos que los humanos realizan en ellos.

Los más comunes son los monos aulladores. Hay 14 en una jaula. “La gente los compra en las carreteras. Vienen de vacaciones y le dicen los niños al papá: ‘Mirá, que pecado de ese miquito, ¡comprámelo!, ¡comprámelo!'. El papá se los compra porque son animalitos muy queridos, tiernos y juiciositos”.

La veterinaria agrega que como son folívoros (comen hojas) además de algo de frutas, al llegar a una casa a comer sopa, carne, sancocho, arroz, les cambia la digestión. “Esto les genera problemas digestivos, se enferman y los llevan a un veterinario o los entregan a unidades ambientales porque están encartados con ellos”.

Se han dado casos en que les extirpan los genitales, pues a sus poseedores les impresiona que estos animales se los manipulen con sus manos o con su boca.

Se busca que cada animal se readapte un poco. “A ‘Amalfi’, la jaguar, la tenemos unos meses porque cuando crezca se pondrá peligrosa. Estos felinos no pierden su instinto de ataque para buscar alimento; Corpourabá debe saber ya dónde la va a ubicar”, agrega Ocampo.

Y mientras todo ello ocurre, ‘Nativa’ sigue meciéndose con ‘Zorris’ en la hamaca confeccionada con un costal y ‘Amalfi’ juega con todo el que se le acerca. “‘Amalfi’ es un gato grande”, dice la médica Ocampo con ‘Carolina’ en brazos, una cusumbo que se ha convertido en la consentida de todos en la Unidad.

NO RECIBEN MÁS ANIMALES El zoológico Santa Fe no es centro de recepción de animales. En ocasiones llegan personas con ejemplares exóticos y no entienden de buena manera que no se los reciban; eso compete a las entidades ambientales, pero en ocasiones los tiran por los muros y entonces se ven obligados a atenderlos.

“Lo que se debe realizar desde un inicio es no fomentar la compra de animales de este tipo, nada de aulladores, perezosos, iguanas, boas, micos… además después se encartan con ellos”, dice la médica veterinaria Martha Ocampo.

Claro que no sólo animales enfermos llegan a la Unidad de cuarentena. Todo aspirante a ser un nuevo habitante del zoológico debe ser observado antes de darle su visto bueno para que forme parte de la colección, como sucede con dos guacamayas, un ocelote y un hurón.

MÚLTIPLES SERVICIOS Para que los animales vuelvan a sus dietas naturales y se preparen para ser libres o para formar parte de la colección del zoológico, la Unidad de Cuarentena no solo presta atención sino que se ha involucrado en investigaciones.

Según Alonso Caballero, director del zoológico, se han tenido alianzas con universidades, en especial con el Instituto de Ciencias de la Salud (CES).

“Tenemos un laboratorio biológico con sala de revelado, rayos X, ecógrafos…".

Como el zoológico es una entidad con recursos muy limitados, gracias a la empresa privada se ha montado una infraestructura de salud animal.

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