Secciones
Síguenos en:
¿Qué pasa en el Putumayo?

¿Qué pasa en el Putumayo?

(EDICIÓN BOGOTÁ) (EDITORIAL DIARIO) (PÁGINA 1-12)

Mientras a nivel nacional el año se cerró celebrando la disminución significativa en homicidios, secuestros y otros indicadores de violencia, y los colombianos batieron récords viajando por las carreteras y llenando hoteles, el departamento del Putumayo completará diez días a oscuras.

¿Qué pasa en ese departamento? Desde que el entonces ministro del Interior, Fernando Londoño, anunciara que allí no quedaba ni una mata de coca, lo lógico era asumir que la base del conflicto en el Putumayo estaba liquidada y, en consecuencia, las cosas habían cambiado radicalmente. Erradicada la coca –gasolina de la guerra–, erradicadas las Farc: esa era, más o menos, la teoría oficial en boga. Y en efecto, por obra de la erradicación aérea, de varias decenas de miles de hectáreas, el departamento pasó a tener, a lo sumo, unos cuantos miles. Pero ni las Farc desaparecieron ni la seguridad mejoró.

El 31 de diciembre pasado, las Farc volaron ocho pozos petroleros y dejaron sin luz al bajo Putumayo. Unos días después, hicieron lo mismo con varias torres de energía y dejaron sin luz a nueve de los trece municipios del departamento. Además, dinamitaron dos puentes, hostigaron al poblado fronterizo de San Miguel e intimidaron al transporte público, impidiendo que sus cerca de 1.000 vehículos salieran a prestar el servicio. El comercio y los transportadores se quejan de pérdidas millonarias en plenas fiestas, aunque la gente intentó salir a celebrarlas pese a la adversa situación. La Policía prometió elevar su pie de fuerza en 2.000 hombres; el Ejército anunció que traería tropa de otras zonas y blindados de departamentos vecinos.

Nada de lo cual ha impedido que el departamento siga siendo víctima de las Farc. El año pasado hubo 70 ataques de su parte (entre ellos el efectuado contra la base de Teteyé, en junio, que dejó 22 militares muertos) y un paro armado, entre otras actividades. Y este año no había empezado cuando ya estaban redoblando su ofensiva.

Algo, pues, no funciona. Al parecer, la relación coca-guerrilla no es tan directa como algunos quisieran. Ni el aumento del pie de fuerza, ni la reducción de los cultivos de coca –la más notable en el país– han impedido que los frentes 48 y 32 sigan tan activos como siempre en Putumayo. De allí la pregunta, que tiene repercusiones nacionales y de seguridad: ¿qué explica lo que pasa en Putumayo? editorial@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.