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Volver a la rutina sin dolor

Volver a la rutina sin dolor

(EDICION BOGOTA) La pereza y la jartera que está sintiendo estos días no es otra cosa que la incapacidad de su organismo y su mente para adaptarse de manera rápida a las actividades cotidianas, que incluyen el regreso al trabajo.

En otras palabras, durante el periodo de descanso usted se desadaptó. Aunque algunos teóricos han enmarcado los síntomas como un síndrome, en esencia no es una enfermedad sino un estado pasajero, que suele superarse al cabo de dos semanas.

¿Qué es? La desadaptación es un conjunto de reacciones físicas y psicológicas que se presentan como rechazo a la actividad normal después de un periodo más o menos prolongado de descanso. Los síntomas pueden incluir irritabilidad, pereza, tristeza, apatía, ansiedad, insomnio, dolores musculares, palpitaciones y problemas estomacales, entre otros.

Aunque pueden presentarse separados o en forma simultánea, si son muy severos lo más aconsejable es consultar para descartar que tengan otro origen.

¿Por qué se produce? La suspensión de la jornada establecida es la principal causa. Los cambios en los ciclos y en el ritmo de actividad producen reacciones en el cuerpo que en poco tiempo crean un patrón nuevo de normalidad. Se cree que una semana basta para que esto ocurra.

Estas variaciones, que incluyen modificaciones en las comidas, en el sueño, en el ritmo social y en la abolición de los horarios, hacen que el cuerpo y la mente se desadapten.

El retorno brusco a espacios y actividades con demandas y exigencias contrasta con los hábitos de las últimas semanas, lo que genera la desazón que está sintiendo.

¿A quiénes afecta? No afecta por igual a todas las personas. La percepción subjetiva sobre lo que significan el retorno al trabajo y las experiencias que rodean ese ambiente son definitivas para incrementar o disminuir las reacciones negativas. Los más vulnerables son aquellos que están en el límite de alguna enfermedad mental o que ya la tienen. Las personas con depresión o ansiedad subclínica pueden disparar sus estados en este periodo, al igual que aquellas que desempeñan actividades no deseadas.

¿CÓMO ATENUARLO? Como se trata de una desadaptación, la retoma progresiva de la rutina la hará desaparecer en poco tiempo.

Sin embargo, para evitar los efectos por el retorno brusco a su actividad normal, tenga en cuenta los siguientes consejos.

Dése un tiempo. Evite terminar sus vacaciones la víspera del reingreso al trabajo. Dos o tres días lo ayudarán a asimilar la idea del cambio.

Retome horarios. Aproveche estos días antes del ingreso para levantarse a la hora rutinaria, volver a su alimentación habitual y hacer ejercicio. En fin, volver a lo “normal”.

Nunca en lunes. Si el primer día de trabajo, después de las vacaciones, coincide con un lunes, puede agravar la situación. Hasta donde le sea posible, reintégrese otro día de la semana. Así disminuye el impacto psicológico.

Empiece gradualmente. Sea consciente de que su rendimiento aumentará día con día. Antes de una semana, volverá a su ritmo de siempre. No se congestione.

Sea positivo. No mire con amargura el regreso. Asuma este periodo con mente abierta y positiva. Incluso reflexione si es necesario hacer cambios.

Asuma estos momentos como una etapa nueva.

Por último. Recuerde que el trabajo, cuando se realiza en condiciones óptimas, es una oportunidad para crecer y para ser útil.

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